Un partido de Asobal puede caer de cualquier lado, salvo que juegue el Barça. El cuadro catalán domina con puño de hierro el balonmano nacional desde hace años y la última víctima de su tiranía fue el Cisne, que trató de competir de la mejor forma posible en el Palau pero que en ningún momento tuvo opción ni de arañar al gigante blaugrana.
Los locales desbordaron a los visitantes en todas las facetas del juego, pero la inspiración ofensiva de Dika Mem y de Diamina Doucou fue el arma más efectiva de los catalanes.
Sin dejar de competir en ningún momento, los blancos claudicaron muy pronto. En los compases iniciales de partido reinó la igualdad. Se adelantaron los locales pero los de Jabato fueron capaces de igualar el marcador a dos tantos. Fue entonces cuando los de Xavier Pascual pisaron el acelerador y dejaron al Cisne en la cuneta.
Los últimos diez minutos del primer tiempo fueron los de mayor dominio local, en los que el Cisne apenas pudo buscar opciones de lanzamiento. Con una desventaja de once puntos se fueron ambos equipos al descanso. Tras la reanudación, el huracán subió de categoría y barrió al Cisne del mapa con un parcial de 13-0 que dejó el partido visto para sentencia.
En los últimos minutos la intensidad del juego decreció y el Cisne pudo ampliar su renta goleadora en un partido inalcanzable pero que siempre es útil para seguir tomándole el pulso a una categoría de la que el cuadro pontevedrés espera no despedirse.
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