Pequeño respiro para un Cisne que aspira a dar guerra en el tramo final de la temporada

Pontevedra
20 de abril 2021

Después de un intenso mes de competición en el que tuvo que recuperar hasta tres jornadas aplazadas, el equipo pontevedrés afronta por fin una semana completa de trabajo antes de su siguiente encuentro. Aunque la permanencia se haya convertido casi en un imposible, los de Jabato quieren disfrutar del sprint final de la Liga Asobal

Entrenamiento del Cisne en el Pabellón Municipal de los Deportes
Entrenamiento del Cisne en el Pabellón Municipal de los Deportes / Mónica Patxot

Después de un mes agotador, con hasta nueve partidos para recuperar las tres jornadas aplazadas por un brote de covid, el Dicsa Modular Cisne vive al fin una semana tranquila y completa de trabajo, hasta su próximo encuentro.

Un pequeño respiro para el equipo pontevedrés, que ha salido muy tocado de esa gira de partidos, con un sólo triunfo y hundido en la última posición de la tabla con 9 puntos.

La permanencia en la máxima categoría parece casi una quimera, a 8 puntos de distancia cuando sólo quedan 12 en juego, pero los números dejan abierta una mínima esperanza, aunque parezca un imposible, y a eso se agarra un equipo que quiere dar guerra y disfrutar hasta el final de su debut en la máxima categoría nacional.

El tramo decisivo de la competición, con seis encuentros todavía por jugarse, empezará para el Cisne el próximo sábado 24 de abril en el Pabellón Municipal de los Deportes recibiendo al Atlético Valladolid (20.00 horas), décimo en la tabla con 27 puntos.

Después llegarán la visita a la pista del Bidasoa (5 de mayo) y encuentros ante Benidorm en casa (8 de mayo), Sinfín también en el Municipal (15 de mayo), Villa de Aranda fuera (22 de mayo) y Puerto Sagunto en casa (29 de mayo).

Sólo rozar el pleno daría serias opciones a los de Jabato, algo muy complicado teniendo en cuenta su trayectoria y que en la primera vuelta sumó en esta serie 3 de 12 puntos posibles. Eso no quita que los cisneístas tienen la intención de vender muy cara su derrota, porque mientras hay vida, hay esperanza, por mínima que sea.