Como si se tratase de una reposición del "extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde", así es este Cisne capaz de lo mejor en su pista del CGTD, pero que se transforma negativamente lejos de ella para ofrecer unas actuaciones muy distantes de su poderío ofensivo en los desplazamientos. Los pontevedreses han vuelto a dejar escapar una buena oportunidad de puntuar a domicilio en su visita al Amenabar Zarautz, tras un partido en el que los de Jabato fueron siempre a remolque, aunque a punto estuvieron de enderezar en la recta final.
Porque no se puede calificar de normal que el equipo tercer máximo realizador de la categoría, sólo superado por Barcelona y Teucro, no logre pasar de los diez goles en todo el primer tiempo, lo que, pese a mejorar prestaciones en la reanudación, le obligó a una remontada que no pudo completar.
Los blancos sólo se vieron con mínima ventaja al comienzo del choque (1-2). Luego fue Amenabar quien llevó el timón del partido, con un Xabat Olaizola (8 goles) imparable para los pontevedreses.
El equipo vasco, más necesitado de los puntos para aliviar su delicada situación en la tabla, salió con mucha intensidad defensiva, consiguiendo frenar a David Chapela, que sólo pudo anotar un gol en los primeros 30 minutos, y mediado el primer tiempo lograba por primera vez la que sería su máxima diferencia (7-3). Los visitantes reaccionaban pero siempre a tirones, haciendo una especie de "goma" permanente, para llegar al descanso dos goles por debajo (12-10).
Lejos de mejorar la cosa, los comienzos del segundo tiempo fueron de nuevo para el conjunto local, que volvía a irse de cuatro, mientras el Cisne seguía en esa línea de altibajos, que sólo le servían para ponerse a un gol.
Amenabar pareció resolver el partido cuando a falta de doce minutos mandaba (22-18), pero ahí precisamente el Cisne se entonó y pudo llevarse el partido. Los de Jabato hicieron un parcial de 2-6 para empatar a 24, con un gol de Xosé Canedo, y menos de dos minutos por jugar, pero no fue suficiente. Xabat Olaizola hacía el 25-24 y Miguel Simón resultaba excluido en la misma jugada. Quedaba 1' 25". El Cisne no encontró la forma de lograr el empate y Balenciaga sentenciaba en la última jugada del partido el definitivo 26-24.
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