El Compostela, el novato menos goleado y menos goleador

Pontevedra
26 de noviembre 2020

El equipo santiagués permanece imbatido en su estadio y solo ha recibido tres goles en los primeros cinco partidos de liga. Sin embargo, solo ha sido capaz de anotar cuatro goles y se ha quedado sin ver puerta en tres duelos

Amistoso entre Compostela y Pontevedra
Amistoso entre Compostela y Pontevedra / SD Compostela

El Pontevedra pondrá a prueba este sábado su cartel de máximo artillero del grupo contra la muralla santiaguesa. Los recién ascendidos son, con permiso de un siempre resistente Numancia, un sorprendente Langreo y un correoso Deportivo, los que menos goles han encajado del grupo I en los cinco primeros partidos de liga. Por el contrario, sus cifras en ataque situán a los recién ascendidos en el vagón de cola de la categoría, sin contar a un inédito Coruxo, con solo cuatro dianas, dos de ellas obra del exgranate Miki. 

Los de Yago Iglesias crecen partido a partido desde la defensa. A pesar de su gusto por el juego ofensivo y de control del balón, el Compostela solo ha recibido tres goles, dos de ellos en su debut en la categoría en su visita al Unionistas y el último el recibido en su empate en A Malata. En el Vero Boquete, el Pato Guillén no sabe todavía lo que es recoger un balón del interior de su portería.

Una férrea defensa que examinará la eclosión goleadora de la dupla ofensiva del Pontevedra que forman Charles y Rufo, quien acabó con su sequía el pasado domingo y espera iniciar la racha que lo llevó a ser pichichi de la categoría el curso pasado. El ariete brasileño, por el momento, solo ha anotado desde el punto de penalti.

En cambio, la asignatura pendiente de los compostelanos es el ataque. Los blanquiazules fueron incapaces de ver puerta en tres jornadas y, a diferencia de los granates, sus tantos solo llevan la firma de tres hombres (Miki, Bicho y Pablo Antas). Aun así, el Pontevedra no puede relajarse ante el juego ofensivo de su rival del próximo sábado que lleva principalmente por la banda derecha, con un Miki pletórico, su mayor peligro.