Casi un mes después de que la covid paralizase la liguilla de ascenso en la Liga Nacional Juvenil, todo está ya preparado para un desenlace que mantiene desde entonces en vilo al Pontevedra Club de Fútbol.
Disputado el fin de semana el Deportivo B-Coruxo que desencadenó el sucesivo aplazamiento de la mayoría de partidos de la jornada decisiva, el cuadro granate ya sabe que dependerá de sí mismo en la batalla final.
El equipo entrenado por Baptiste y Juan Carlos Argibay llega a la última fecha con 39 puntos ocupando la última plaza de ascenso. Con los mismos puntos está un Coruxo que rascó un meritorio empate ante el filial deportivista, líder del grupo, que no le es suficiente para adelantar al Pontevedra, pese a la incertidumbre surgida. Esas dudas se deben a la diferencia de criterio entre las resoluciones publicadas en su momento por la Real Federación Española de Fútbol para los equipos de División de Honor y por la Real Federación Galega de Fútbol para la categoría nacional para supuestos desempates. Con todo la situación favorece al Pontevedra al haberse disputado sólo una vuelta en la fase final de la Liga Nacional, siendo el aspecto clave por lo tanto el average general y no el particular, que tendrían perdido con el cuadro vigués.
De esta forma el Pontevedra estaría a 90 minutos del ascenso, logro que conseguirá si vence el próximo domingo 13 de junio (12.00 horas) en el campo Manolo Barreiro de A Xunqueira frente al Alondras, sexto clasificado con 36 puntos. En caso de no ganar el conjunto granate deberá igualar el resultado que consiga el Coruxo ante el Arosa en Vilagarcía.