La Real Federación Española de Piragüismo organizó el pasado fin de semana la edición XXXVIII de su tradicional gala nacional. Este año, el evento sirvió para encumbrar a los mejores palistas españoles de este deporte, así como reconocer el trabajo realizado por instituciones y patrocinadores.
La celebración estuvo presidida por Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español; y Javier Hernanz, como presidente de la RFEP. Además, al evento acudieron numerosos representantes de instituciones de todo el tejido civil del país, así como las principales figuras del deporte de la piragua.
La ceremonia dio comienzo rememorando el histórico año que ha sido el 2022 para este deporte, donde los éxitos en el sprint olímpico, en maratón, en kayak polo o en barco dragón, supusieron un nuevo impulso para que el piragüismo español se sitúe entre los mejores del mundo.
La entrega de premios comenzó con una mención especial para tres leyendas del piragüismo español como son Saúl Craviotto, Maialen Chourraut y la pontevedresa Teresa Portela. "Son leyendas porque llevan siendo ejemplo de sacrificio, motivación, constancia y humildad desde hace 20 años", dijo sobre ellos el presidente Hernanz, quien recordó también en su discurso a David Cal por ser "el pionero, el que abrió las puertas de la actual generación".
El protagonismo gallego no se quedó ahí, pues el premio de la afición recayó en manos de la dupla formada por la grovense Tania Álvarez y la lucense Tania Fernández por su logro en el mundial de maratón en K2, en el que se colgaron el oro con una extraordinaria actuación.
El buen hacer de los palistas autonómicos siguió sumando reconocimientos. El premio promesas femenino y masculino sub 23 recayó también en dos pontevedreses, una de nacimiento y otro de adopción, como es el caso de Antía Jácome y Noel Domínguez.
La Gala Nacional de Piragüismo se cerró con la entrega a los dos mejores del año: la madrileña María Corbera y el gallego Carlos Arévalo.