El futuro de la Segunda División B está más en el aire que nunca después de unos últimos días con mucho movimiento y propuestas sobre cómo afrontar el futuro cuando la alerta sanitaria permita volver a los terrenos de juego.
La falta de de consenso que ha provocado la propuesta de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) de dar por terminada ya la liga regular sin descensos y con un play-off de ascenso exprés, con clubes contrarios desde el primer momento a esta idea como el Pontevedra por considerarla "injusta", deja en un interrogante qué pasará con la categoría de bronce en medio de debates sobre su reestructuración.
Esos escasos apoyos a la propuesta federativa hacen posible incluso que la temporada se de finalmente por nula a todos los efectos, sin descensos pero tampoco ascensos, para después debatir cómo modificar la competición de cara a los próximos cursos.
En todo caso la RFEF debe todavía tratar estos asuntos con los presidentes de las territoriales antes de tomar una decisión definitiva, si bien no se esperaba las fuertes reticencias de los clubes de la categoría.
Esto se ha traducido en una serie de propuestas alternativas, como la firmada por una treintena de entidades que plantea aprovechar la circunstancia para crear una Segunda B PRO con dos grupos de 20 equipos (norte y sur). Estaría formada por los cuatro equipos que desciendan de Segunda A y los diez primeros de los cuatro grupos de la actual Segunda B, excepto los que asciendan en el play-off exprés propuesto por la Federación.
En esta categoría, previa al fútbol profesional, los campeones de grupo ascenderían directamente y los segundos y terceros clasificados jugarían un play-off de ascenso en partido de ida y vuelta. Por su parte, los cuatro últimos de cada grupo descenderían a la Segunda B. El Pontevedra entraría en esta selección PRO al ocupar la novena posición del Grupo I en el momento de la suspensión, al igual que el Coruxo que era quinto.
Por otra parte han surgido de nuevo las voces que reclaman la creación de una liga de filiales o las que defienden que el nivel 'élite' de la Segunda B quede compuesto por los 16 equipos que ocupan actualmente puestos de play-off.
Una situación de difícil solución al existir clubes que se van a sentir agraviados sea cuál sea la decisión de la Federación. De ahí que la opción de anular la temporada gane fuerza al ser la única acorde al reglamento actual de competición y que puede por tanto evitar una cascada de reclamaciones judiciales de las entidades perjudicadas por la decisión, ya que algunos de los clubes hablan abiertamente de acudir a los tribunales y paralizar el inicio de la próxima temporada.