Los problemas siguen acumulándose para la Escuela de Piragüismo Ciudad de Pontevedra. A la falta de espacio para almacenar sus embarcaciones se suma la mala costumbre de algunos conductores de hacer caso omiso de las marcas viales y del vado permanente al estacionar sus vehículos delante de la entrada al almacén. "Cuando hay fiestas pasa siempre, la gente no sabe que si nos aparcan delante nos bloquean", lamenta el presidente del club, Óscar Ponte.
El último episodio ocurrió el domingo, cuando los piragüistas llegaron a la sede del club para cargar las furgonetas e ir a entrenar se encontraron con un vehículo aparcado delante de la nave del peiaro de Corbaceiras que le impidió salir con las furgonetas y los remolques. "No pudimos entrenar", afirma el dirigente del club harto de una situación que se repite demasiado.
Cuando ocurre, llaman a la Policía Local para presentar la pertinente denuncia. Los agentes acuden al lugar y la grúa suele retirar los coches, pero "como mínimo perdemos media hora", critica Ponte.
Desde el club ya se han puesto en contacto con Portos de Galicia para solicitar la instalación de unos bolardos delante de la entrada. "Mandamos una carta, pero no recibimos respuesta", explica el presidente.