La marcha nórdica, un aliado para mujeres afectadas por un cáncer de mama

Pontevedra
30 de septiembre 2025

Un estudio de la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte señala el "potencial" de esta modalidad deportiva para promover la actividad física entre mujeres que padecen la enfermedad

Curso sobre marcha nórdica en Ciencias da Educación e do Deporte (archivo)
Curso sobre marcha nórdica en Ciencias da Educación e do Deporte (archivo) / Universidade de Vigo

Un proyecto piloto ha permitido comprobar el "potencial" de un deporte como la marcha nórdica para promover la actividad física entre mujeres que padecen cáncer de mama.

Se trata de un estudio desarrollado por integrantes del grupo de investigación WellMove, de la Facultade de Ciencias da Educación e do Deporte del campus de Pontevedra, y que señala a esta modalidad deportiva como "una intervención efectiva para promover actividad física".

Consistente en caminar moviendo de manera alternativa dos bastones, la marcha nórdica es un ejercicio aeróbico que "al involucrar las partes superior e inferior del cuerpo, implica un movimiento más completo que caminar sin bastones, lo que podría potenciar los efectos beneficiosos, al mismo tiempo que es una actividad de bajo riesgo", explica el investigador principal del proyecto Ponte-Vida, Adriano Sánchez,

Este proyecto piloto ha sido desarrollado al amparo del programa de ayudas para el desarrollo de iniciativas investigadoras financiado por la Deputación de Pontevedra.

Participaron 23 mujeres a las que se les había diagnosticado cáncer de mama que ya habían completado el tratamiento principal, en un programa de cuatro semanas de marcha nórdica.

"Las sesiones se llevaron a cabo siguiendo una progresión ascendente en la carga de entrenamiento, aumentando progresivamente la velocidad de la marcha y el desnivel acumulado", explican sus responsables.

Contó con la participación, además del proppio Adrian Sánchez, de los investigadores de la facultad José Carlos Diz, Ana Rey, Silvia Varela y Carlos Ayán, y con la colaboración del instructor Jorge Torres, de VigoEntrena.

Su objetivo era evaluar tanto los posibles beneficios como si es factible implantar un programa de marcha nórdica en un colectivo que puede presentar "secuelas como fatiga, dolor, ansiedad y depresión" tras la enfermedad y que "a menudo enfrenta retos específicos para mantener niveles acomodados de actividad física".

Además esta modalidad deportiva demostró contar con una "alta adherencia" entre las mujeres participantes, que afrontaron sesiones semanales de 90 minutos en los que recorrían hasta 5 kilómetros intentando generar "un ambiente que favoreciera la socialización", señala el director del proyecto.

Los resultados del estudio llevan al equipo investigador a poner el foco en el interés de la marcha nórdica para prevenir complicaciones asociadas a la inactividad física en este colectivo.