Llegó al Pontevedra Club de Fútbol como extremo, jugando incluso a pierna cambiada en la banda derecha como posición predilecta, y un año después se está consolidando como uno de los futbolistas con mayor proyección de la plantilla granate en el lateral zurdo.
Miguel Cuesta ha sido elegido por segunda semana consecutiva en el once ideal de la Primera RFEF, un listado en el que figuran los mejores futbolistas de la última jornada teninendo en cuenta los dos grupos de la categoría.
El asturiano lo ha logrado además en una semana complicada, en la que tuvo que superar un proceso gripal que mermó su capacidad física, según reconoció tras el partido contra el Arenas su entrenador, Rubén Domínguez.
Pese a todo fue decisivo no sólo por saus subidas y galopadas por banda, sino por ser el autor del primer gol del encuentro en el minuto 7.
"Llegué un poco cansado de la semana", reconoció en sala de prensa el propio Miguel, sin embargo "el esfuerzo no se negocia, cuando se está cansado que entre otro compañero y lo dé todo", afirma por su cambio a falta todavía de media hora.
En cuanto a su nueva faceta como lateral, el propio Cuesta explicó recientemente que "es una idea que ya viene desde pretemporada, cuando el entrenador me comenta que me ve en ese puesto", y aunque debe trabajar "en el aspecto defensivo que creo que es mi punto débil", sigue mejorando cada semana.
Otra cuestión es la aportación ofensiva, en la que "el míster me pide que llegue, que tire para arriba. Yo intento subir todas las veces que se puede y ojalá lleguen más goles", señaló después de ser protagonista contra el Arenas de Getxo.
Un caso el suyo digno de estudio y como ejemplo del trabajo duro y silencioso, ya que el asturiano no debutó esta temporada hasta la séptima jornada del campeonato, pero sin hacer ruido se ha hecho con un puesto que ya parece fijo en el once titular del Pontevedra. De hecho encadena ya ocho titularidades consecutivas y lo que es más importante, sintiéndose cada vez mejor en su nueva demarcación.