Después de 25 años en el club, con 13 temporadas en el primer equipo, uno de los emblemas del Club Cisne Balonmano dice adiós.
Se trata de Pablo Picallo, que había renovado por dos campañas tras el histórico ascenso a la Liga Asobal y que este verano concluía su contrato con la entidad.
"Cerrar esta etapa en el club de mi vida es la decisión más difícil que he tomado. Mi corazón, con mucho dolor, me pide que no lo haga pero mi cabeza me dice lo contrario", explica el extremo revelando que el Cisne "me ha comunicado que soy libre de elegir cuándo dejarlo y que podría seguir hasta que yo decidiese lo contrario", aunque dada su situación actual "creo que no me queda otra que despedirme de mi casa".
"Es una situación muy extraña, estoy triste, no sólo por lo que implica irme, sino por la manera en la que acaba a nivel individual y como jugador", asegura Picallo.
La noticia llega en el momento decisivo de la temporada, a sólo dos jornadas para el final de la División de Honor Plata y con la posibilidad de conseguir de nuevo un ascenso a la máxima categoría que, esta vez sí, podrían celebrar por todo lo alto sin que la pandemia lo evite.
"Quedan dos partidos y un premio por lograr. Sería increíble cerrar esto con otro ascenso a Asobal, en Pontevedra y con nuestra gente. Sería la mejor de las despedidas", señala Pablo Picallo, y es que el Cisne será equipo de Asobal si vence este sábado 21 de mayo (19.00 horas) al Barcelona B en el Pabellón Municipal de los Deportes.