Como si de una carrera por eliminación se tratase, el Pontevedra empató en Boiro y vio como la Ponferradina se queda como su único rival en la lucha por el cuarto puesto, al imponerse el Valladolid B. Los granates estuvieron contra las cuerdas, pero sacaron petróleo de una acción aislada en la segunda parte para arrancar un punto que les deja a tres de su objetivo, que podría certificar la próxima jornada si gana en Pasarón a la Arandina, que confirmaba su descenso pese a igualar con el Celta B.
No fue, ni de largo, un buen partido del Pontevedra. Tanto que el empate puede decirse que es más producto del desacierto local en el remate, que de los méritos granates, que jugaron una aceptable primera mitad en la que curiosamente acabaron por debajo en el marcador y que pudieron resultar goleados en la segunda, logrando igualar cuando más apretaban los de Fredi.
Salió el Boiro más decidido, con mayor intensidad, haciendo de su necesidad virtud, frente a un Pontevedra al que le costó asentarse defensivamente. Cuando lo hizo, los granates ya habían encajado un gol, en la primera y casi única llegada de peligro creada por los de Fredi en el primer tiempo, en la que aprovecharon el despiste generalizado de la zaga visitante, que permitió dos remates francos y sin oposición alguna.
Antes, Añón había tenido la primera para el Pontevedra en un pase interior de Mouriño, que no supo aprovechar, rematando flojo a las manos de Pato. Casi a continuación llegaba el gol del Boiro, en un centro de Marcos desde la derecha que remató a placer de Cano. Edu bastante hizo con rechazar, pero el balón le quedó a Rubén Rivera, que fusiló la meta granate.
Pero el gol, lejos de tranquilizar a los locales, les hizo dar un paso atrás. El Boiro dejó la posibilidad de ataque a algún balón que pudiesen cazar Cano o Rivera, cerrando filas y entregando el dominio a un Pontevedra que fue ganando metros y, aunque con dificultad y no demasiado claras, dispuso de varias ocasiones, especialmente una de Miguel, que recibió sólo en el segundo palo y remató a botepronto, pero alto.
Mouriño y Bonilla lo intentaron desde la frontal, deteniendo sin problemas Pato. Con una línea de tres atrás y Mouriño de enganche con los puntas, Añón y Mateu, el Pontevedra se hizo dueño del campo, mientras el 4-4-2 del Boiro tenía problemas para salir de su parcela. Aún así los visitantes seguían sin llegar con claridad, pero pudieron empatar en la prolongación antes de llegar al descanso, pero el remate de cabeza de Abel, a la salida de un corner, se marchó fuera, demasiado cruzado.
Luisito dio entrada a Íker Alegre por Bruno, que estaba amonestado, al comienzo de la segunda parte, buscando mayor velocidad con el extremo asturiano, que reaparecía después de casi ocho meses de lesión, pero lo que sucedió fue que el Boiro perdió los miedos que parecían atenazarle y comenzó a generar un rosario de oportunidades para sentenciar el partido.
Cano por dos veces no pudo hacerlo y Kevin Presa salvó bajo palos un remate en un balón suelto en el área y mal defendido por la defensa visitante, despistada y sobrepasada toda la tarde, cuando Edu estaba ya batido. Luego fue Marcos quien no pudo superar a Edu, pero el Boiro seguía llegando una y otra vez, sin respuesta de un Pontevedra vulgar, incapaz de generar fútbol suficiente para llegar con peligro al área local.
Habían perdonado los boirenses y el Pontevedra lo aprovechó. Gracias a la calidad de sus hombres de arriba y un punto superior en el estado físico de sus hombres, una rápida acción que nace en Eneko, termina con un buen centro de Añón y un mejor remate de Jacobo, que empalma desde el borde al área, lejos del alcance del portero boirense.
A partir de aquí, las sensaciones apuntaban a que el Pontevedra, con más chispa, podía incluso ganar, y casi lo hace, a falta de tres minutos cuando Íker Alegre, desde la frontal, remata cerca del poste.
Era un punto muy valioso, que permite a la numerosa afición granate desplazada a Barraña, soñar con certificar el play-off al calor de Pasarón en la penúltima jornada.
CD BOIRO (1): Pato; Axel, Mateo (Soto, minuto 16), Catú, Jimmy; Marcos (Beda, minuto 77), Romay, Yebra, Juampa; Cano y Rivera (Gonzalo, minuto 64).
PONTEVEDRA CF (1): Edu; Jacobo Trigo, Capi, Bruno (Íker Alegre, minuto 46); Miguel, Kevin Presa, Abel, Bonilla; Mouriño (Eneko, minuto 67); David Añón y Mateu (Jacobo, minuto 61).
Árbitro: Jerónimo Montes García-Navas (Madrid), auxiliado en las bandas por Iván Massó Granado y Diego Gay Vázquez. Amonestó a Soto, Pato y Marcos, por el Boiro, y a Bruno y Jacobo, por el Pontevedra.
Goles: (1-0) Minuto 7: Rubén Rivera. (1-1) Minuto 74: Jacobo.
Incidencias: Campo Municipal de Barraña (Boiro). Unos 1.500 espectadores, con numerosa presencia de aficionados visitantes.