Digerido el ansiado ascenso a Primera RFEF, el Pontevedra Club de Fútbol ha puesto en marcha la maquinaria para preparar la próxima temporada.
Lo ha hecho a nivel deportivo recibiendo a los futbolistas para liquidar el curso y con una planificación cuyo primer punto a tratar es la continuidad de Yago Iglesias en el banquillo, pero también ha empezado a valorar el 'marrón' económico que se les viene encima.
Y es que la tercera categoría del fútbol español supondrá un importante esfuerzo a las arcas granates, y lo saben en la planta noble de Pasarón.
Las exigencias para competir en Primera RFEF, así como su nivel, se han endurecido desde la última participación del Pontevedra en la campaña 22-23. Un curso en el que los granates salieron a competir con un presupuesto que rondaba los 2 millones de euros y en el registraron una pérdidas de 117.738,46 euros según los datos presentados en la junta de accionistas celebrada en abril de 2024.
Por comparar el pasado año en Segunda RFEF el presupuesto fue de 1.877.550 euros (no se conoce el de la actual al haberse aplazado la junta de accionistas prevista en diciembre).
En la actual Primera RFEF hay presupuestos inferiores a esta cifra de hace dos campañas, como los presentados por el Sestao River (1,4 millones), Barakaldo (1,6) o Unionistas de Salamanca (1,8), equipos todos ellos cuyo objetivo es la permanencia en la categoría.
Pero también hay cifras entre los datos que se han dado a conocer que se escapan por lo alto como los cerca de 5 millones que ha invertido esta temporada la Cultural Leonesa, líder del campeonato, los 4,89 millones del Nástic de Tarragona o los 4,1 millones de la Ponferradina.
Todo ello sin contar con el poderío económico de los filiales de clubes de Primera División.
Además el Amorebieta, colista ya descendido a Segunda RFEF, ha salido a competir este curso con unas previsiones de ingresos de 2,7 millones de euros.
Volviendo al Pontevedra, en su única experiencia en Primera RFEF destinó un total de 1.115.315 euros a su plantilla y empleados del club, según las cuentas presentadas en su día.
Ahora, esta cifra se presume que será sensiblemente superior a tenor de las exigencias mínimas que plantean las bases de competición de la categoría y también el convenio colectivo de los futbolistas de Primera RFEF publicado por el Boletín Oficial del Estado en mayo de 2024.
En este convenio se establece a partir de la temporada 25-26 un sueldo mínimo de 25.000 euros para cada jugador de la plantilla, que podrá ser de hasta 25 integrantes con 18 de ellos mayores de 23 años, "siempre que se alcancen los 500.000 euros de ingresos", aunque a diferencia de anteriores cursos en las que esos ingresos tenían que proceder por conceptos de derechos de retransmisión, y que no se han alcanzado los últimos años, esta vez la normativa habla de que "se tendrán en cuenta, única y exclusivamente, los ingresados provenientes del organizador de la competición", abriendo la puerta a aportaciones directas de la Federación.
Con este requisito, y estableciendo soló el mínimo cuando la realidad es que habrá futbolistas por encima de esa cifra, el coste de la plantilla se iría a 625.000 euros, y sumando a los siete integrantes actuales del cuerpo técnico ascendería a los 825.000 euros (a los que hay que añadir los empleados no deportivos del club).
A esta circunstancia se añade la subida de los costes arbitrales (de 1.800 euros por partido a 2.900 euros), lo que pensando sólo en los encuentros de liga supondrían 52.000 euros, y unos desplazamientos más costosos al abarcar buena parte de la Península.
Cabe reseñar que el presupuesto mínimo fijado en las bases de competición, de llegar a la cifra de ingresos directos previstos, se establece en 1,5 millones de euros, un requisito este que el Pontevedra ya cumplía en Segunda RFEF.
Todo un reto por lo tanto no sólo deportivo, sino también económico para los granates.
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