La Real Federación Española de Fútbol tiene desde este lunes nuevo presidente. Será el pontevedrés Rafael Louzán, que se ha impuesto al valenciano Salvador Gomar.
Así lo han decidido los 138 asambleístas que han participado en el proceso electoral abierto por el ente federativo tras la inhabilitación por dos años de su anterior titular, Pedro Rocha.
El apoyo a Louzán, que será el vigésimo sexto presidente de la RFEF, ha sido abrumador. Ha logrado 90 votos, mientras que el presidente de la federación valenciana se quedó con tan solo 43 apoyos.
Además, hubo cuatro votos en blanco y un voto nulo.
El tercero de los candidatos que llegó hasta este proceso, el extremeño Sergio Merchán, retiró su candidatura horas antes de la votación.
A pesar de la condena por prevaricación que pesa sobre el hasta ahora presidente de la Federación Galega de Fútbol, que si bien no es firme incluye una inhabilitación de siete años para desempeñar cargo público, el fútbol español le ha apoyado para convertirse en su nuevo presidente.
El dirigente gallego, que preside la territorial de Galicia desde 2014 y fue presidente de la Deputación de Pontevedra, cumplió los pronósticos que le señalaban como favorito, tras ser apoyado por la mayoría de las federaciones territoriales y presentar el mayor número de avales con 51.
El Gobierno, a través del presidente del Consejo Superior de Deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, mostró su disconformidad con su candidatura, pero al no ser firme aún el dictamen contra él ha podido presentarse a las elecciones federativas.
La decisión del Tribunal Supremo sobre su recurso está prevista para el próximo mes de febrero y Louzán ya ha advertido que estaba "muy tranquilo" y que tenía "una fe ciega en la absolución" cuando presentó su programa 'Unidos por el fútbol español'.
Tanto él como desde su entorno aseguran que esta inhabilitación se refiere a cargos públicos y que la RFEF es una entidad privada, pero eso choca con la nueva orden ministerial y los estatutos federativos.