La derrota del Pontevedra Club de Fútbol frente al Tenerife en el Heliodoro Rodríguez (3-0) no deja ninguna lectura positiva de cara a la última jornada de liga.
Rubén Domínguez, que no podrá sentarse en el banquillo frente al Avilés tras ser expulsado en el encuentro de este domingo, reconoció que "fue un mal día de todos, hemos estado todos mal y desacertados y ante un rival de este nivel y de esta calidad pues es muy difícil".
El gol encajado tras el descanso hizo mucho daño al equipo ya que "a los 5 minutos pues nos encontramos el tercero que fue como una losa, luego cuando estás un poco digiriéndolo pues viene también la acción de la expulsión".
Y es que la doble amonestación a Miguel Cuesta privará al asturiano de jugar el último partido de liga frente al Real Avilés. Además, el técnico ourensano también fue expulsado tras dicha acción por una presunta protesta que se produjo por una "falta de entendimiento".
"Estábamos pidiendo una falta anterior y no nos estábamos entendiendo, él me decía que no podía pedir una acción de roja por lo de Cuesta pero yo no me estaba refiriendo a eso y perdí los papeles" aclaró el entrenador del conjunto granate.
En relación al decisivo encuentro del próximo sábado, Domínguez afirmó que "hay que poner el foco en ganar a Avilés, que es lo que depende de nosotros".
La realidad es que una victoria del Pontevedra garantiza la clasificación al play-off sin depender de resultados externos: "Fue un partido pues de esos que hay que borrar ya de la mente porque tenemos algo muy importante y muy serio este sábado en casa"
"Seguramente todos soñábamos con esto en la jornada 38, depender de nosotros ante nuestra gente para poder aspirar a meternos en un playoff de ascenso a segunda división" afirmó el técnico ourensano en la rueda de prensa posterior al encuentro frente al Tenerife.
Todo se decidirá el próximo sábado a las 18:30 horas en Pasarón.
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