VÍDEO.- Cuando el arbitraje es cosa de familia

Pontevedra
20 de octubre 2022

Fabio Crespo, su hermana Luján y su madre Adriana Gámez, forman un trío único en el arbitraje español, dando sus primeros pasos como equipo bajo la tutela del Comité Técnico de Árbitros de Pontevedra

Fabio Crespo, su hermana Luján y su madre Adriana Gámez, en un partido en A Xunqueira
Fabio Crespo, su hermana Luján y su madre Adriana Gámez, en un partido en A Xunqueira / Real Federación Galega de Fútbol

Los campos de fútbol de la comarca están siendo testigos esta temporada de una situación inédita dentro del balompié nacional, relacionada en esta ocasión con el arbitraje.

Siempre se ha defendido que se trata de algo vocacional y con cierto traspaso entre generaciones de la misma familia, pero un trío pontevedrés lo ha llevado un paso más allá.

Es así porque con Fabián Crespo, Luján Crespo y Adriana Gámez todo queda en casa. El primero es árbitro principal, pero es que está acompañado este curso por su hermana pequeña y por su madre, bajo el amparo del Comité Técnico de Árbitros (CTA) de Pontevedra.

La historia, con motivo de su tercer partido juntos, ha sido compartida por la Real Federación Galega de Fútbol en un bonito vídeo.

El primero en animarse en el mundo del arbitraje fue Fabián, cuando "un amigo de clase trajo un reglamento al colegio". A partir de ahí le picó el gusanillo, tanto que "me gustaría haber empezado antes realmente para tener más experiencia y estar más cómodo en el campo pero la verdad es que estoy a gusto y cada vez, cada partido, intento encontrarme mejor", reconoce.

Con su acceso al CTA su madre empezó a cambiar su visión del juego. "Nunca vi el fútbol como árbitro hasta que Fabio empezó", asegura, y ya no se pudo resistir cuando Luján, de 11 años, pidió hacer el curso de formación.

"Mi hermano es un ejemplo a seguir para mí. Creo que tengo carácter para esto y porque creía también que me podía gustar", defiende la pequeña de la casa.

Después de eso llegó el primer partido juntos, con Fabián como colegiado principal y su familia como auxiliares en las bandas. "Estaba bastante nervioso, era un partido fácil pero tenía la presión de decir quiero llevar bien el partido y a la vez quiero que a ellas les resulte fácil y que les guste o que les enganche el tema del arbitraje".

Claro que a nivel de mando la situación es cuanto menos curiosa. "Cambiamos papeles, porque en casa manda mi madre pero mi hermano manda en el campo", asegura Luján, a lo que su hermano responde señalando con humor que "yo a mi madre en el campo no le digo nada porque sino después cuando llego a casa me canea".

Son sólo sus primeros pasos en el mundo del arbitraje, en el que esperan seguir progresando con la ilusión del primer día.