Rodeada de amigos, familiares, autoridades y representantes del mundo del tenis. Así se ha despedido Lourdes Domínguez del tenis profesional, en una emotiva rueda de prensa a la altura de su figura deportiva, la de la mejor tenista gallega de la historia.
La pontevedresa, a sus 35 años, ha anunciado su retirada de la competición profesional con casi 1.000 partidos a sus espaldas y cerca de 20 años de carrera que le han llevado a estar en el número 40 del ranking mundial y a levantar dos torneos WTA y otros 17 de categoría ITF.
En una de sus casas, el Club de Tenis de Pontevedra, al que llegó tras dar sus primeros pasos en el Liceo Casino, Lourdes quiso acordarse de todas las personas que la han acompañado en esta aventura, con especial mención a sus padres, de quienes dijo "siempre seréis mis ídolos".
Ha sido una decisión muy meditada, que ya le rondaba la cabeza "en las últimas tres temporadas", pero que este año tomó forma ya en verano.
"No hay un motivo concreto ya que el tenis me sigue apasionando", señaló, pero en un mundo muy competitivo y con "las nuevas generaciones pisando fuerte" ha visto que este era el mejor momento para dar el paso, en una temporada en la que ha salido del Top-100 mundial.
Lourdes Domínguez: "Me gustaría devolverle al deporte y al tenis todo lo que me ha dado".
"Echaré de menos dar la vuelta al mundo con mis raquetas al hombro, los nervios de la competición o acalambrarme en Copa Federación por los nervios de representar a España", reconoció emocionada y "orgullosa" de todo lo conseguido.
Ahora toca "descansar, estar en casa con la familia y amigos, porque ha sido mucho tiempo, muchos años fuera", señaló, pero Lourdes Domínguez tiene claro que en el futuro "me veo en una pista de tenis", ya que "me gustaría devolverle al deporte y al tenis todo lo que me ha dado".
Quizás sea trabajando para que el tenis gallego avance y gane peso en el territorio nacional, algo que "me gustaría", aunque "todas las posibilidades están abiertas", reconoció antes de recibir una merecida ovación y cerrar con un vídeo de sus mejores momentos en algunos de los templos de la raqueta, en los que ha sido "increíble poder jugar".
Un sueño complido, el de haber vivido todos estos años de su pasión, pero que sólo es un punto y seguido. Aún queda Lourdes Domínguez para rato.