2025 | Un fallecimiento que sacudió los cimientos del balonmano y el deporte pontevedrés y gallego

Pontevedra
30 de diciembre 2025

El principio de año estuvo marcado a nivel deportivo por el triste suceso acontecido en un partido de balonmano en Vilalonga, con la agresión a un espectador de 70 años, abuelo del árbitro del choque

Pabellón de Vilalonga Concello de Sanxenxo

El suceso se remonta a los últimos días de 2024, pero marcó todo el inicio del año deportivo en la comarca pontevedresa, en toda Galicia y con gran repercusión a nivel nacional.

A finales de febrero y tras más de dos meses hospitalizado en estado crítico fallecía Andrés Rico, espectador que fue agredido durante un partido de balonmano cadete femenino entre el Sanxenxo Balonmán y el BM Rasoeiro do Grove, celebrado en Vilalonga.

No pudo superar las graves lesiones sufridas en el trágico incidente con otro espectador, cuando presenciaba el partido que estaba arbitrando su nieto.

La Federación Galega de Balonmán (FGB) publicó al confirmar su fallecimiento una emotiva carta dirigida a la víctima, en la que expresó el dolor de todo el mundo del deporte ante lo sucedido.

"Qué injusto, qué impotencia, cuánta indignación", afirmaba aquel texto público.

En el mismo, la FGB pedía perdón repetidamente por no haber sido capaz de evitar este "fatídico suceso" y por no actuar con mayor contundencia contra la violencia en el deporte.

Esta terrible agresión motivó que el balonmano gallego iniciase el 2025 con partidos a puerta cerrada como medida para intentan concienciar sobre la eliminación de la violencia en el deporte. A ello se unió un minuto de no juego en las ligas nacionales de balonmano como señal de repulsa.

Fue convocada además una reunión extraordinaria de la Comisión Galega de Control da Violencia, confirmando que junto a la denuncia impuesta por la familia de la víctima, según la Lei do Deporte de Galicia, el agresor se exponía a una posible sanción económica de entre 60.000,01 euros hasta 650.000 euros

Por último el balonmano gallego aprobó la implantación de 'medidas extremas' para combatir las protestas en los pabellones. Entre otros aspectos se dio orden a los colegiados de no permitir quejas por parte de jugadores y entrenadores, pero también con atención a las protestas subidas de tono por parte de familiares o aficionados, dando opción a adoptar medidas que van desde el apercibimiento al desalojo o incluso la suspensión del partido.

"No queremos que la seguridad en nuestro deporte sea un problema; no queremos que se normalicen los insultos, protestas o agresiones; no queremos que nadie tenga que exponer su integridad física para evitar hechos tan preocupantes como lo ocurrido; no queremos tener que educar a los adultos; no queremos tener que exigir sentido común y respeto", explicó la FGB tras la implatación de los nuevos protocolos.

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