Para recordar. Así ha sido el año 2025 para el Pontevedra Club de Fútbol. De principio a fin y pese a las turbulencias vividas durante los meses de verano.
Y es que eño arrancó el 3 de enero con un partido inolvidable, la goleada a un equipo de Primera División como el Mallorca (3-0) con un Pasarón a reventar, y que metía 53 años después a los granates en unos octavos de final de la Copa del Rey. El juego desplegado por el equipo de la Boa Vila no sólo contagió a la ciudad, sino que llamó la atención de toda España.

También lo hizo cuándo el Getafe despertó del sueño al equipo entrenado entonces por Yago Iglesias (0-1), que eso sí, puso a los madrileños contra las cuerdas vendiendo muy cara su derrota. Tanto es así que el Pontevedra terminó el partido con un increíble 84% de posesión por el 16% de su rival de Primera División. Los datos además reflejaron 674 pases completados por los sólo 79 del Getafe, menos de unos por minuto. Normal que hasta Bordalás, entrenador de los azulones, calificase de "supervivencia" la actuación de los suyos.

Pasada la Copa tocaba centrarse en la liga, donde el objetivo del ascenso se había convertido en un mano a mano con el Numancia. Todo ello con un duelo decisivo en Pasarón previsto inicialmente para finales de enero pero que fue suspendido por una alerta meteorológica, fijándose como nueva fecha el miércoles 19 de marzo.
Llegó a la cita el Pontevedra en cabeza, pero sólo con un punto de ventaja sobre los sorianos cuándo ya se encaraba el tramo final de la competición regular. El encuentro se presentaba como una batalla y no defraudó, ya que así se trasladó a un terreno de juego en el que fue decisivo el jugador más determinante del año en los granates, un Dalisson que salía de lesión pero que volvía en el momento justo.

Suyo fue el único tanto de un partido (1-0) que terminó siendo una auténtica guerra y que no terminó con el pitido final. El Numancia decidió reclamar por alineación indebida por una acción protagonizada por Yelko Pino en el tiempo de descuento, al entender que había entrado a propósito en el terreno de juego desde el banquillo para impedir una contra. El entonces entrenador soriano, Aitor Calle, llegó a acusar a los pontevedreses de ser un equipo "que sólo hace trampas".
Lo cierto es que primero el Comité de Competición, después el de Apelación y finalmente ya con la liga cerrada y en pleno verano el TAD desestimaron el caso.
Tras ese encuentro y con 4 puntos sobre su principal rival con 21 más en juego, certificar el ascenso directo parecía cuestión de tiempo, y el Pontevedra lo terminó logrando un 20 de abril contra el Laredo en un Pasarón que celebró el regreso a la tercera categoría nacional por todo lo alto, y con una fiesta que se trasladó al centro histórico y hasta a la Sala Zennet.

Cerrado el objetivo llegaba el desafío de volver a Primera RFEF, se abrieron semanas de incertidumbre sobre el proyecto deportivo. Todo hasta que más de un mes después del éxito se confirmaba la salida de Yago Iglesias, el entrenador que había comandado al equipo las dos últimas temporadas.
Las conversaciones y tanteos entre ambas partes no llegaron a buen puerto para sorpresa de la afición granate, y tocaba empezar casi de cero. No sólo con el técnico, sino con una plantilla en la que sólo terminarían continuando Álex González, Yelko, Edu Sousa, Miguel Cuesta, Garay y Brais Abelenda.
Para el banquillo aterrizaba en Pasarón un técnico como Rubén Domínguez, recordado por el Ourense CF que había privado del ascenso a los granates un año antes.

Toda una apuesta que con el paso de las semanas y los meses se ha ido ganando el crédito con su trabajo y finalmente también con los resultados.
En una Primera RFEF tremendamente complicada e igualada el Pontevedra ha ido superando adversidades en los primeros meses de competición para despedir 2025 en puestos de play-off de ascenso a Segunda División. Algo que parecía impensable en verano. Lo ha hecho después de tres triunfos consecutivos en diciembre, el último en Barakaldo, abriendo un hueco de 9 puntos con la zona de descenso y con una plantilla de circunstancias por diferentes motivos.
Por el camino han tenido que afrontar, además de pequeñas lesiones o sanciones, la baja indefinida de Hervías, una grave lesión de Juanra o el episodio de desobediencia de Dani Selma tirando (y fallando) dos penaltis que hubiesen supuesto el triunfo contra el Mérida cuando no era el lanzador designado y haciendo caso omiso a las indicaciones de su entrenador.

El delantero pidió días después perdón en rueda de prensa, pero Rubén Domínguez dejó calara su postura sobre el caso dejando de contar con el futbolista.
Unas situaciones que obligan a acudir al mercado invernal para intentar afrontar con garantías lo que resta de competición, claro que eso ya será una historia a contar en 2026.
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