Historia de la Virgen con sombrero y sin corona: María peregrina

Pontevedra
08 de agosto 2025
Actualizada: 18:14

En el siglo XVIII rivalizaban los devotos de la Virgen del Camino y los de la Peregrina. Dos imágenes con el mismo título en la misma capilla, con dos cofradías distintas y celebraciones el mismo día

Niños de la carroza de la Virgen Peregrina. Foto de Francisco Zagala de 1907
Niños de la carroza de la Virgen Peregrina. Foto de Francisco Zagala de 1907 /

La Virgen María como peregrina no fue parte de las primeras tradiciones del Camino de Santiago. La imagen más antigua que tenemos de ella así aparece en la cantiga 49 del rey Alfonso X el Sabio, pero se refiere a un santuario en Soissons, Francia, que ni siquiera está en una ruta jacobea.

No es hasta el siglo XVI que vemos por primera vez a María representada como peregrina en Sahagún (León), en un colegio de los Padres Franciscanos, justo en pleno Camino Francés. Esta idea viene de una obra mística escrita por María de Jesús de Ágreda. A partir de ahí, en el siglo XVIII, esta representación de la Virgen empieza a extenderse a otros sitios relacionados con las rutas a Santiago, como Pontevedra, La Rioja, el propio Santiago, Cerceda y hasta América.

Fotografía de Francisco Javier Sánchez Cantón

Fotografía de Francisco Javier Sánchez Cantón

Durante la Edad Media, muchísima gente se movía de un lado a otro de Europa, en un contexto social y político bastante complicado. En ese ambiente surgen las peregrinaciones, dedicadas a los misterios de Cristo, a los santos y, cómo no, a la Virgen, que siempre ha tenido un papel clave como acompañante y protectora del peregrino. De hecho, a lo largo de las rutas europeas están llenas de iglesias dedicadas a ella.

Muchas de estas iglesias llegaron a ser muy importantes, ya sea por milagros atribuidos a la Virgen, por momentos históricos en los que intervino, o por apariciones, algunas en forma de descubrimientos de imágenes antiguas y otras directamente sobrenaturales. Desde el siglo IX, empiezan a construirse muchas iglesias dedicadas a María, siendo muy común que lo estén al misterio de la Asunción. Luego, al ir añadiendo capillas y altares en las iglesias, casi siempre se incluía uno en su honor. También se le dedicaban pequeños santuarios en el campo, cruces de caminos, oratorios, e incluso las campanas. El nombre de María empieza a usarse para bautizar personas. Y con el tiempo aparecen grandes santuarios marianos por toda Europa, como Le Puy-en-Velay en Francia.

En España destacan varios lugares: Covadonga, en Asturias; Montserrat, en Cataluña; el Pilar, en Zaragoza, que es parada obligada para los peregrinos; Guadalupe, en Extremadura; Santa María del Manzano, en Castrogeriz; y Santa María la Blanca, en Villalcázar, donde, según las Cantigas de Alfonso X, ocurrieron muchos milagros. También está el santuario de la Virgen de la Encina en Ponferrada, relacionado con los templarios.

A lo largo de todos los caminos a Compostela encontramos devociones marianas muy distintas: algunas locales y otras que llegaron a tener un impacto mucho mayor. Pero todas tienen en común el hecho de que se les atribuían milagros para ayudar a los peregrinos.

Es a finales del siglo XVIII, concretamente en junio de 1778, cuando empieza la historia del actual Santuario de la Virgen Peregrina de Pontevedra, justo el mismo año en que murieron Voltaire y Rousseau, y reinaba Carlos III en España. 

Años antes, el 8 de diciembre de 1753, el arzobispo de Santiago de aquel momento, Bartolomé Rajoy y Losada, autorizó la creación de una hermandad en la Boa Vila para rendir culto a la Virgen. Así nació la Congregación de Nuestra Señora del Camino.

La cosa iba tan en serio que aceptaron como miembros honorarios al mismísimo Papa de la época, Benedicto XIV, al rey Fernando VI, a la reina, al arzobispo y a toda una lista de personajes importantes. Vamos, que empezaron con fuerza.

A medida que crecía la devoción por la Virgen, también empezaron a llegar donaciones. Entre 1758 y 1762, por ejemplo, se le hicieron unos trajes nuevos a la imagen, con sedas donadas por doña Sebastiana de Castro, y se le encargó un rostrillo de plata dorada con piedras preciosas al platero pontevedrés Juan Ignacio Carballido. Las piedras venían de Portugal y todo el conjunto costó 737 reales.

Novena
Novena

Por aquel entonces, la imagen era conocida como Nuestra Señora del Refugio o la Divina Peregrina, y se veneraba en la iglesia de Nuestra Señora del Camino. Todo bien… hasta que empezaron los líos. Resulta que había dos imágenes marianas con el mismo título en la misma capilla, con dos cofradías distintas y celebraciones el mismo día. Como era de esperar, esto generó más de un roce.

Para evitar más problemas, en 1757 decidieron cambiar la fecha de la festividad principal al segundo domingo de agosto, una fecha que se sigue celebrando hoy en día. Ese mismo año se le hizo un altar a la Virgen Peregrina, con trabajos de artistas y artesanos locales. También se le hizo una corona de plata.

Pero ni con todo eso se calmaron las tensiones. En 1775, el regidor de la villa prohibió a la cofradía de la Peregrina pedir limosnas, alegando que al tener el mismo nombre que la imagen "oficial", estaban compitiendo por las donaciones y poniendo en peligro la economía del templo.

Así que en 1776, la cofradía decidió cambiar oficialmente el título de su Virgen a "María Santísima del Refugio, la Divina Peregrina", intentando marcar distancia y reforzar su carácter de protectora de los peregrinos. Incluso escribieron a un convento franciscano en Sahagún para pedirles detalles sobre cómo veneraban allí a la Virgen Peregrina. La respuesta fue amable pero poco útil: no les quedaba ni una estampa ni una novena disponible.

Aun así, no se rindieron. Mandaron hacer una imagen nueva basada en un modelo que había conseguido uno de los cofrades, y la colocaron en su altar el 9 de agosto de 1776. Pero cuando intentaron hacer la novena y continuar con el culto, el Ayuntamiento puso el grito en el cielo: les prohibieron colocar la imagen, hacer procesiones y hasta pedir limosnas.

Al final, el 30 de noviembre de 1776, el Ayuntamiento zanjó el tema: las dos cofradías no podían seguir compartiendo templo. Ordenaron a la de la Peregrina que retirara su imagen, el retablo y todo lo demás, y que buscara otro sitio. Incluso les ofrecieron terrenos municipales para construir una nueva capilla.

El 5 de diciembre, la Cofradía aceptó y trasladó la imagen a un solar cerca de la puerta de Trabancas. Uno de los cofrades, Alonso González, cedió el terreno, pero al ver que el lugar quedaba demasiado cerca de la muralla y podría haber problemas de humedad, pidieron otro solar al lado. El Ayuntamiento aceptó, con la condición de que la futura capilla incluyera asientos reservados para las autoridades y respetara ciertos elementos urbanos, como el canal que llevaba agua a la Fuente de la Herrería.

El 23 de diciembre terminaron de construir una pequeña capilla de madera en ese nuevo solar, que costó 1.813 reales y 6 maravedís. Y el 24 de diciembre de 1776 se celebró la primera misa. Esa fue la semilla del santuario que hoy conocemos.

Otto Wunderlich
Capela da Virxe Peregrina fotografiada hace 96 anos por Otto Wunderlich

Desde el principio, sabían que la capilla de madera era solo provisional. Así que, en abril de 1777, recibieron una primera donación de piedra para levantar un templo "de verdad". Un año después abrieron su propia cantera en San Amaro de Moldes y el 5 de junio de 1778 comenzaron los cimientos. El 18 de junio se puso la primera piedra del nuevo santuario, siendo papa Pío VI y rey Carlos III. La obra fue impulsada por Bernardo José de Mier, con planos del sargento Antonio Souto, del regimiento de milicias de Pontevedra, quien también era maestro cantero.

Aunque no se sabe mucho más de Souto, este santuario es una auténtica joya. Tiene una planta en forma de vieira (símbolo del Camino de Santiago), y combina estilo barroco tardío con elementos neoclásicos. Es uno de los templos más representativos del siglo XVIII en Pontevedra.

En 1781 ya no hay más menciones a Souto en los documentos, y parece que la obra fue rematada por otro maestro, Isidro Martínez. En 1793 se colocan las campanas, la puerta, las vidrieras y el atrio, con su fuente central y dos escaleras. Finalmente, el 2 de agosto de 1794, tras 16 años de esfuerzo, el santuario fue bendecido por el párroco de San Bartolomé, en nombre del arzobispo de Santiago.

Atrio original de la capilla que se cambió 1887 y que en 1953 fue preciso restituir
Atrio original de la capilla que se cambió 1887 y que en 1953 fue preciso restituir

Hoy en día, la Virgen Peregrina es patrona de la Deputación de Pontevedra y del Camino Portugués a Santiago. Mucha gente cree que también lo es de la ciudad, pero ese título pertenece en realidad a la Virgen de la O, cuya fiesta es el 18 de diciembre.

Por cierto, parte del dinero para la construcción se consiguió vendiendo algunas joyas de la Virgen, como la antigua corona de plata y el rostrillo de pedrería, que acabaron en el convento de San Francisco. Como la nueva imagen llevaba sombrero de peregrina, no necesitaba corona. Práctica y sencilla, como una buena caminante.