Los participantes ya ascienden a 1.200 y la plaza de A Ferrería se ha vuelto a convertir este sábado 30 de abril en una marea roja de personas que participan en la Pontevedrada con la camiseta que aporta ASAMPO para solicitar la donación de sangre, órganos y tejidos.
La cita contó con la intervención de Ángela Lemiña, una joven que gracias a un doble trasplante de pulmón ha podido salvar su vida. La otra cara de la moneda la ofreció Mari Carmen Barra, madré de Jonás Brito, un muchacho vigues que falleció con 17 años y que, tal y como había pedido a sus familiares, donó todos sus órganos, huesos y tejidos para salvar otras vidas.
Con este planteamiento solidario, cada año aumentan los participantes en este evento que nació en 2011 con tan solo dos caminantes, Miguel Martínez y Raúl Álvarez. Ellos quisieron hacer un llamamiento sobre la necesidad de donar órganos de una forma lúdica y deportiva. Seis años más tarde, llegan caminantes procedentes de diversos puntos de España y de otros países como Portugal, Italia, Bélgica y Francia.
El recorrido hasta Santiago, que no todos completan, cuenta con paradas de descanso y de refrigerio nocturno en Barro, Caldas, Valga y Padrón en una marcha solidaria en la que los más veloces llegan a la plaza del Obradoiro con los primeros rayos de sol del primero de mayo.