El estreno en el Museo de Pontevedra de la obra maestra de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, A derradeira leición do mestre, provocó reacciones derivadas de la ausencia de la familia de Bóveda y de la protesta de Mocidade Galega pola Memoria.
El lienzo, que puede verse desde este jueves en el Edificio Castelao, viajó desde el Centro Galicia de Bos Aires y permanecerá en la ciudad hasta el 27 de septiembre. La obra rememora el fusilamiento del galleguista Alexandre Bóveda a manos del ejército franquista.
El acto oficial congregó a las principales autoridades, entre ellas el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, y el conselleiro de Cultura, José López Campos, además del alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores.
Pero la jornada venía marcada por el rechazo público de la hija del político asesinado en 1936, Amalia Bóveda, y por la protesta silenciosa, con la exhibición de carteles, de la asociación en defensa de la memoria histórica.
El presidente de la Deputación de Pontevedra, Luís López, respondió este viernes al grupo provincial del BNG, que decidió no acudir al acto, y Mocidade Galega pola Memoria durante la rueda de prensa posterior a la Xunta de Goberno.

López argumentó que la pieza artística trasciende las siglas políticas: "Hai quen pensa que iso ten dono, ou quere apropiarse del. E non, isto é de todos, non é só dalgúns".
El dirigente provincial indicó que "o que lles molesta é que non foron eles capaces de traer o cadro. Iso é o único que lles molesta".
Con carteles en los que se indicaba "Non hai respecto sen memoria: institucionalización do Día da Galiza Mártir xa!!" o "Quen asasinou a Bóveda non pode herdar a Castelao", el colectivo juvenil calificó de contradictoria la postura del Partido Popular, que gobierna la Deputación de Pontevedra y la Xunta de Galicia.

El presidente de la agrupación, Pablo Abelleira Acebedo, afeó en un comunicado al partido del gobierno que utilice la imagen del cuadro "para a foto" mientras "continúa sen realizar unha condena clara do franquismo" y rechaza votar en el Parlamento de Galicia a favor del reconocimiento oficial del Día de Galiza Mártir el 17 de agosto.
AMALIA BÓVEDA
A esta crítica se sumó la ausencia de Amalia Bóveda. La hija del mártir galleguista declinó la invitación oficial por razones de "dignidade e coherencia cívica e política".
En un comunicado, manifestó su negativa a "acompañar a quen, cos seus votos, actos e pactos diarios, nega a realidade histórica e institucional do que ese cadro representa", en alusión directa a los acuerdos del PP con la formación de extrema derecha VOX, lo que calificó de "branqueamento".
Amalia Bóveda denunció que el legado de su padre "non é mercadoría electoral nin un decorado para o cinismo político" y criticó la estrategia de crear una "falsa equidistancia" en el debate de la memoria democrática.
Luís López quiso rebajar el tono hacia el linaje del dirigente fusilado, expresando su "máximo respecto á familia Alexandre Bóveda e a Amalia en particular".
El presidente provincial aseguró comprender el profundo impacto emocional que tiene la exhibición del lienzo en el ámbito personal para sus descendientes.
"Liberdade toda a do mundo para que visite o cadro no Museo de Pontevedra de xeito público ou de xeito privado. Disposición máxima", añadió López.
Recalcó también que la familia Bóveda "foi colaboradora en todo momento nesta exposición e conta con todo o noso cariño e respecto".