Que la violencia machista "existe y sigue existiendo" y, sobre todo, "que le puede suceder a cualquier mujer", ha sido la idea que han querido transmitir este martes tres mujeres que han sufrido en sus carnes esta terrible situación.
Las tres -Estrella, Ana y Penélope- son vecinas de Sanxenxo y han participado en el acto institucional organizado en el municipio con motivo del 25N, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.
A través de su testimonio han querido verbalizar que "no existe un perfil" de víctima y que "siempre hay una opción de salida" para escapar de esta violencia "por muy difícil que sea".
Estrella, la más joven de las tres, ha reflexionado sobre cómo el control que ciertos hombres ejercen sobre sus parejas "no es amor", por mucho que al principio "me parecía bonito porque era como romántico", porque muy pronto "las cosas empezaron a torcerse".
"Era muy celoso y llegó a amenazarme", ha relatado esta joven, que pensaba que el amor "podía cambiar a las personas", pero en su caso lo que logró era que controlara sus redes sociales, su red de amistades, la forma en la que se vestía o dónde estaba en todo momento.
Aunque le pidió perdón de manera reiterada "volvió a pasar una y otra vez", ha explicado Estrella, que ha reconocido que llegó a sentirse culpable de la violencia que sufrió y que aceptó determinadas conductas porque "quería tenerlo contento".
Ana, por su parte, ha rememorado cómo estaba "ciega" con su pareja, que ya desde el primer momento la relegó a su papel como ama de casa y madre de la hija que tenían en común y le controlaba todos los gastos que tenía o las compras que hacía.
Sus padres, ha recordado esta mujer, "llegaron a decirme que si seguía con él no me ayudaban más", pero ha explicado que "yo tenía mucho miedo" por el comportamiento violento que tenía con ella y con su hija y las amenazas que recibía de manera habitual.
"Me amenazaba con hacerle daño a la niña. Yo pensé en suicidarme", ha afirmado Ana, que ha reclamado una mayor sensibilidad de las autoridades hacia las víctimas porque, la primera vez que acudió a denunciar a su pareja, "me dijeron que no era para tanto".

La tercera de las víctimas, Penélope, ha señalado que, tras ser víctima de la violencia machista, "ahora es un alivio poder vivir sin miedo y hacer lo que me da la gana", después de experimentar una vida con una pareja que tenía ataques de ira "continuamente y sin saber por qué".
Ha apuntado que "me machacaba todo el rato y me hacía de menos", llegándole a decir que "si no fuera por él no sería capaz de vivir", una violencia de la que no fue plenamente consciente hasta que su hijo se enfrentó a él, exigiéndole que se disculpara con ella.
"Fue cuando me di cuenta de que esto no estaba bien. Un niño de cinco años lo veía y yo no", ha afirmado Penélope, que ha hecho hincapié en la importancia de que las mujeres cuenten con una red de apoyo para salir de esta espiral de violencia.

La edil de servicios sociales, Paz Lago, ha sostenido que con esta tertulia entre mujeres víctimas de la violencia machista buscaban "seguir sensibilizando y visibilizando un problema que existe" y ante el que la sociedad "no puede ser ajena ni inmune".
"No podemos permitir el silencio ni normalizar esta violencia", ha señalado Lago, que ha apuntado que este fenómeno "no es cosa de parejas ni algo a lo que podemos dar la espalda" sino un problema social "que nos afecta a todos como sociedad".
Con el testimonio de estas cuatro mujeres, "que empezaron de cero y buscaron ayuda con el corazón encogido", el municipio ha querido dejar claro que las víctimas "no están solas".

Durante este acto del 25N en Sanxenxo, también se ha inaugurado un mural que, de manera simbólica, muestra la repulsa a la violencia de género, subrayando que ante un problema "universal" como este "la respuesta también debe serlo".
La pintura, creada por el alumnado del Máster de Dirección de Arte Publicitaria de la Universidad de Vigo y coordinado por la artista Ana Cancela, estará expuesta en el pabellón deportivo de Nantes, instalaciones por las que pasan a diario personas de todas las edades.
Refleja la imagen de un abrazo colectivo como símbolo de una red de "apoyo, comprensión y solidaridad" con todas las mujeres que son víctimas de la violencia machista.