Uno de cada diez ahogamientos en Galicia está relacionado con tentativas de suicidio

Pontevedra
11 de junio 2026

El porcentaje se eleva hasta el 14% entre las personas mayores de 65 años, que concentraron más de la mitad de los casos

Un rescate de Salvamento Marítimo
Un rescate de Salvamento Marítimo / Salvamento Marítimo

Los ahogamientos no siempre son consecuencia de un accidente. Un estudio desarrollado por investigadores gallegos revela que alrededor del 9% de los casos de ahogamiento registrados en Galicia entre 2004 y 2021 estuvieron vinculados a intentos de suicidio.

La investigación, considerada la primera de estas características realizada en España, pone el foco en un fenómeno poco conocido y alerta de la necesidad de reforzar las medidas de prevención y atención a la salud mental.

El trabajo fue llevado a cabo por el grupo de investigación Remoss tras analizar 1.083 casos de ahogamiento, tanto mortales como no mortales, atendidos durante dieciocho años por los servicios de emergencias y los hospitales del Servizo Galego de Saúde (Sergas).

Roberto Barcala es el coordinador de Remoss y uno de los autores de este estudio junto con los integrantes del grupo Patricia Sánchez Lloria, médica de la Fundación Pública Urxencias Sanitarias de Galicia-061, y Martín Otero, profesor de la Escuela Universitaria de Enfermería.

La revisión de las historias clínicas les permitió identificar 99 episodios en los que existían indicios claros de intencionalidad.

Barcala, Sánchez Lloria e Otero
Barcala, Sánchez Lloria y Otero Universidade de Vigo

Los resultados, publicados en la Revista Española de Salud Pública, muestran que la edad es uno de los factores más determinantes.

Más de la mitad de los casos detectados, concretamente un 53%, correspondían a personas mayores de 65 años, una franja en la que además se registró la tasa de mortalidad más elevada, llegando al 50%.

Según explica Roberto Barcala, los datos evidencian una realidad que hasta ahora apenas había sido estudiada.

De hecho, los autores advierten de que las cifras podrían ser aún mayores, ya que en muchos casos resulta complicado determinar si un ahogamiento fue accidental o si responde a una tentativa de suicidio.

La investigación también detectó diferencias significativas según la edad. Mientras que las personas de entre 34 y 64 años representaron el 36% de los casos, sólo el 9% correspondía a jóvenes de entre 18 y 35 años.

Además, seis de cada diez personas afectadas eran mujeres, un dato que contrasta con los ahogamientos accidentales, en los que predominan habitualmente los hombres.

Otro de los aspectos más relevantes del estudio es la influencia de la presencia de testigos en el desenlace de estos episodios. En los casos en los que había alguien presente en el momento del ahogamiento, la supervivencia alcanzó el 95%. Por el contrario, cuando la persona se encontraba sola, el porcentaje se redujo drásticamente hasta el 28%.

Esta circunstancia resulta especialmente significativa entre la población de mayor edad. Los investigadores comprobaron que muchas de las tentativas de suicidio por ahogamiento en personas mayores tuvieron lugar en entornos rurales y sin testigos, lo que explica en buena medida la elevada mortalidad registrada en este grupo.

Por el contrario, entre la juventud los casos se produjeron mayoritariamente en zonas urbanas y con presencia de otras personas, sin que se registrara ningún fallecimiento en esta franja de edad.

El estudio también pone de manifiesto la estrecha relación entre estos episodios y los problemas de salud mental. El 99% de las personas afectadas tenían un diagnóstico previo relacionado con algún trastorno mental, una cifra que lleva a los investigadores a reclamar una mayor atención preventiva.

En este sentido, el equipo científico considera necesario desarrollar estrategias específicas de salud pública que permitan identificar situaciones de riesgo y actuar de forma temprana.

Entre las propuestas figura la puesta en marcha de campañas de sensibilización y programas de prevención del suicidio que tengan en cuenta también los entornos acuáticos, un ámbito que hasta ahora apenas fue abordado en este tipo de iniciativas.

Para los autores, los resultados del estudio evidencian que detrás de muchos ahogamientos existe una realidad social y sanitaria compleja que requiere más investigación, recursos y herramientas de prevención para evitar muertes que, en muchos casos, podrían evitarse.