El presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, se puso metafóricamente las gafas de Alfonso Daniel Rodríguez Castelao para despedir el año con todos los gallegos y gallegas.
Este 2025, eligió el Museo de Pontevedra para su tradicional mensaje de fin de año, al ser la institución de referencia para conocer la obra de esta figura clave de la cultura y política gallega.
El Museo de Pontevedra custodia más de 1.800 piezas del legado del dibujante, dramaturgo, ensayista y político galleguista y Rueda lo utilizó como escenario para recordar que 2025 fue declarado Año Castelao para conmemorar el 75 aniversario de su muerte.
Como despedida a un 2025 "frenético e intenso", el presidente autonómico apeló a la figura de Castelao para "reflexionar con serenidad sobre los retos que afronta Galicia" y sostuvo que algunas de las ideas que él defendió, y que entonces eran revolucionarias, "hoy forman parte del acervo común de las gallegas y gallegos".
"La arquitectura institucional, política y cultural de la Galicia de hoy es posible porque antes la soñaron Castelao, Risco, Brañas, Otero Pedrayo y otros muchos intelectuales que amaban su país", reivindicó Rueda.

El presidente sostiene que muchas de las injusticias que sufría Galicia y que denunció Castelao "son, afortunadamente ya, un mal recuerdo del pasado", pero, para combatir los agravios que aún existen, defiende que Galicia dispone de sus propias instituciones, "fuertes y creíbles, que garantizan que nuestra voz nunca jamás vuelva a ser ignorada".
En la Galicia de 2025, el presidente se detuvo en las redes sociales, que "marcan el compás del mundo", y provocan que, a veces, solo miremos el universo a través de una pantalla. Frente a esta realidad, defiende esta comunidad como "un refugio en el que las cosas se entiendan de otra manera, un lugar en el que seguir mirando a los ojos de las personas".
Tuvo especial recuerdo a los incendios de enorme virulencia que asolaron España el pasado verano, y que también quemaron Galicia y "provocaron momentos de impotencia".
Defiende en esa crisis la gestión del gobierno gallego para que ninguno de los afectados quedara sin ayuda y defiende la necesidad del trabajo conjunto para tener un monte más productivo y más protegido.
Galicia, defendió Rueda, "no se pone límites ni techo" y apostó por una comunidad en la que la vivienda "no sea un bien de lujo, sino una condición indispensable para que cada uno pueda construir su propia vida". Aprovechó para anunciar que en 2026 estarán en marcha 4.000 nuevas viviendas públicas.

Esa Galicia del futuro que visualiza Rueda está unida a una puesta por la investigación y la innovación, "que son los pilares de un crecimiento robusto", y también a los productos gallegos, en cuya defensa avanza que seguirán alzando la voz, en todos los foros, contra el proteccionismo comercial que "cierra puertas injustamente y castiga a quién lo hace bien".
La educación juega también un papel fundamental, "la herramienta más poderosa para garantizar el avance del país".
Presumió de que la comunidad es líder en la regulación de las pantallas en el campo educativo y en la prohibición del consumo de bebidas energéticas a menores y del trabajo contra el acoso escolar y prometió que no escatimará recursos "para que las y los más jóvenes accedan a una formación de excelencia, pública y gratuita".
El sistema sistema sanitario público también se coló en el mensaje de fin de año del presidente, que defendió que ofrece "el calendario vacunal más completo del mundo", amplios programas de cribado y tratamientos punteros en la lucha contra el cáncer que eran impensables hace pocos años. Prometió que "seguir avanzando en esta senda es una obligación irrenunciable".
También sacó pecho de que Galicia empezará 2026 con la entrada en vigor los presupuestos de la Xunta, "como debe ser", pues, en alusión velada al gobierno central, defendió que "los Gobiernos están para gobernar, no para entretener y mucho menos para indignar".