A la situación de prealerta en el río Lérez y el sistema de abastecimiento de agua de Pontevedra, que se mantiene activa desde el pasado mes de julio, la oficina técnica de la sequía ha sumado la cuenca de los ríos Verdugo y Oitavén.
Esta situación de escasez viene determinada, en gran medida, por la capacidad del embalse de Eiras para garantizar el abastecimiento a todos los ayuntamientos que se suministran desde él, según recogen los informes de Augas de Galicia.
A pesar de ser el mayor de Galicia y disponer actualmente de una ocupación del 73%, la preocupación de los técnicos viene derivada por la imposibilidad actual de aprovechar el agua disponible cuando los valores del embalse bajan del 37%.
Esta decisión se ha adoptado tras analizar la situación en cada uno de los sistemas de explotación, teniendo en cuenta los caudales medios diarios circulantes de 15 de septiembre.
La anomalía hidrológica de este año, según recogen los informes, provoca que sigamos en valores inferiores habituales para esta época del año, un 30% por debajo de la media de los últimos diez años, observándose un pico muy puntual debido a las lluvias de la semana pasada.
Estas lluvias sirvieron para evitar la bajada de los indicadores en algunas zonas o para mantenerse estables, siendo la zona norte de la demarcación Galicia-Costa la que presenta una mejor situación, aunque no suficiente para salir de la situación de sequía prolongada.
En lo que se refiere a la ocupación actual de los embalses de abastecimiento de la Demarcación Hidrográfica Galicia-Costa se sitúa, a fecha 19 de septiembre, en el 61,58%, un 13% inferior a la ocupación media histórica y un 17% inferior a los valores de 2021.
Ante esta situación, las autoridades reiteran su llamamiento a un consumo responsable del agua, evitando usos innecesarios como el llenado de piscinas, el lavado de coches o los baldeos de calles, para garantizar el abastecimiento y el mantenimiento del caudal ecológico.