Ándale, una despedida chingona para un sanitario que se jubila

Pontevedra
14 de octubre 2025

Fiesta con mariachi en el centro de salud Virgen Peregrina para despedir a un compañero en su último día de trabajo

Despedida de Isidro

Este lunes 13 de octubre no fue un lunes cualquiera... ¡Fue un fiestón sorpresa para Isidro Jiménez Luis! Cumpleañero, técnico de rayos y, ahora sí, flamante jubilado.

A sus 64 años, se despide del centro de salud Virgen Peregrina de Pontevedra, donde ha trabajado los últimos siete de sus impresionantes 43 años de carrera. Antes pasó gran parte de su vida laboral en el Hospital Provincial, dejando rayos y buenos recuerdos por donde pasaba.

Pero, ¿quién dijo que la jubilación no se celebra por todo lo alto? Justo antes de las dos y media de la tarde, cuando Isidro se preparaba para salir en su último día, ¡zas! Le cayó encima un mariachi. Literalmente. No se lo esperaba ni en sueños. Hizo incluso el amago de dar media vuelta y escapar… pero ya era tarde. Entre risas y gritos de "¡pasa pa aquí!", lo coronaron —como a buen rey que se jubila— y el mariachi, Baltasar Caramés (mexicano con ADN gallego), empezó a tocar su guitarra.

Sanitarios del Virgen Peregrina despiden a un compañero con mariachis el día de su jubilaciónPontevedraViva

Con el uniforme de sanitario todavía puesto, Isidro se unió encantado a la fiesta. Allí estaban su mujer Ana Deza, también del gremio sanitario, un montón de compañeros de mil departamentos y amigos con ganas de juerga. Solo faltaron sus hijas, Aurora y María, que desde Toledo seguro lo aplaudían en la distancia. "Mis dos amores", dijo Isidro con ternura.

¿Y por qué el mariachi? Pues porque él llevaba años diciendo: "El día que me jubile, quiero un mariachi". Y oye, dicho y hecho. Empezaron con 'Sigo siendo el rey' y 'Las mañanitas'. Se marcó un baile con Coro Sánchez, la jefa de servicio, y gritó un emocionado: "¡Muchísimas gracias!". Pero la cosa no acabó ahí…

"¡Espérate que viene otra!", le soltó Baltasar. Y entonces... ¡más música! Un coro improvisado pero con letra de autor le cantó dos versiones personalizadas del 'Rata de dos patas' y 'Cielito lindo'.

Nacido en el rincón extremeño de Villanueva de la Vera (Cáceres), Isidro aterrizó en Pontevedra a los 19 añitos con el uniforme planchado y la mochila cargada de ilusión, listo para hacer carrera como militar en Figueirido. Pero como la vida da muchos giros, un buen día decidió cambiar el fusil por la bata blanca y se lanzó a por unas oposiciones de auxiliar de clínica. ¡Y las aprobó! Su primer destino fue el servicio de Radiología, donde no bastaba con mirar placas ya que había que estudiar. Así que, sin miedo al radiodiagnóstico, se formó como técnico de rayos.

"Soy hijo adoptivo de Pontevedra", dice con orgullo y se despide con su permanente sonrisa: "Me voy muy contento de haber servido a la sanidad pública".

Isidro, ahora sí, cuelga la bata blanca tras 43 años en el Sergas y dos más por ahí. ¡A disfrutar de la jubilación como se merece… con ritmo, con amigos y con swing de golf!

Los compañeros de trabajo despiden a Isidro con mariachis el día de su jubilación   PontevedraViva