Apenas dos puestos de venta de palmas para el Domingo de Ramos

Pontevedra
11 de abril 2025
Actualizada: 17:10

Dos puestos de palma blanca y ramitas de olivo pelean hoy frente a la Plaza de Abastos por mantener viva una tradición que se va perdiendo en la Boa Vila con el paso de los años

Puestos de venta de palmas frente al Mercado
Puestos de venta de palmas frente al Mercado / Pablo Ajuria / Brais Porto

Apenas dos puestos se instalaron este viernes frente al Mercado de Pontevedra para vender las palmas para este Domingo de Ramos.

Ese día se recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén, cuando la gente lo recibió agitando ramas de olivo y palmas y gritando Hosanna. El significado religioso de la palma es el de la victoria, de la lealtad, del triunfo. Las ramas de olivo son símbolo de paz.

Dos puestos de palma blanca y ramitas de olivo pelean hoy frente a la Plaza de Abastos por mantener viva una tradición que se va perdiendo en la Boa Vila con el paso de los años.

Tiempo atrás, al paso de la Borriquita desde San Francisco, acudían miles de pontevedreses.

Los vendedores achacan este declive a la pérdida de influencia de la religión, también apuntan que ahora hay muchos menos niños e incluso señalan que hay previsión de lluvia para este domingo.

Las palmas son piezas artesanales hechas a mano a partir de brotes de palmera que han sido previamente recubiertos para que no reciban luz solar, lo que les da su característico color amarillo pálido.

La oferta se va ampliando con el tiempo, a las palmas clásicas con rizados y trenzas artesanales se suman otras de solapa, las decoradas con caramelos o lazos, y algunas teñidas en colores rosa y azul.

Los vendedores explican que las palmas enteras, más grandes, lisas, suelen ser para los chicos.

El producto más demandado para salirle al paso a la "borriquita" sigue siendo la punta, es decir la palma lisa sin adornos.

En cuanto a precios, se mantienen estables en relación con otros años y oscilan entre los dos euros, las "de solapa" o "de coche", y los 12 euros que pueden llegar a alcanzar las puntas más largas. 

Tradicionalmente eran los padrinos y madrinas quienes regalaban la palma a sus ahijados el Domingo de Ramos cuando van a la misa. Ahora son los abuelos quienes compran.

Una vez bendecida, la Iglesia Católica animaba a que estas palmas o ramos benditos permaneciesen en los hogares por el resto del año y al llegar el siguiente miércoles de ceniza que se lleven a los templos para quemar las palmas secas y utilizar la ceniza en el inicio de la siguiente cuaresma.