A falta de una actuación integral en toda la vía, la carretera entre Pontevedra y Sanxenxo, la PO-308, sigue recibiendo pequeñas mejoras en distintos tramos. En este caso, los trabajos se iniciaban este lunes en una superficie de alrededor de doscientos metros de carretera en la parroquia de Raxó.
Este es un punto negro señalado por los vecinos de Poio que durante años llevan reclamando medidas de seguridad en esta zona.
La empresa Ecoasfalt ha aplicado un microaglomerado en frío, de poco más de un centímetro de espesor que impermeabiliza el pavimento.
Se trata de una técnica que permite un mejor agarre de los coches a la calzada, además de ser más respetuosa con el medio ambiente por la menor cantidad de emisiones contaminantes que se producen durante la colocación frente al tradicional aglomerado en caliente que se fija a una temperatura de 170 grados.
Mientras los operarios ocupaban un carril los conductores eran dirigidos por varios operarios de la empresa para poder circular por el tramo en el que no estaban actuando. El tráfico fluyó con normalidad, sin que se registrasen retenciones.
La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, ya ha optado por esta técnica en algunos tramos de la carretera que une Vilagarcía y Pontecesures.