Después de meses de protestas vecinales, el controvertido proyecto de la Variante Oeste entra en una nueva etapa de planificación tras descartar el Gobierno el trayecto propuesto.
Así lo adelantó esta semana el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, avanzando los planes de la administración estatal, y el resto de formaciones políticas no han tardado en reaccionar al anuncio.
Desde el Bloque Nacionalista Galego (BNG) Manuel Fariña defiende que se aprovechen los estudios informativos ya realizados para avanzar en la futura carretera, mientras que desde el Partido Popular su portavoz local Alberto Pazos pide que se inicie la redacción de uno nuevo "consensuado" que incluya las demandas del vecindario y contemple las necesidades de los municipios afectados.
En ambos casos demandan además que debe ser el Estado el que confirme la retirada del proyecto de manera oficial ya que "Besteiro non ten potestade ningunha para facelo", señaló Pazos.
En el caso del BNG, Fariña pide que la solución pase por una ronda oeste blanda "tipo avenida" para resolver los problemas de tráfico de la Vila Termal sin una gran afectación al territorio, estimando el coste de la intervención en cerca de 10 millones de euros.
"Se botamos todo abaixo volvemos ao punto de partida e dende o goberno do Estado nada máis que se van lembrar de Caldas cando as eleccións estean próximas. A veciñanza precisa unha alternativa de mobilidade real", advierte Fariña pidiendo una actuación semejante a la de Portas con un trazado sin vallar, velocidad y tráfico calmado, sin grandes desniveles, accesible para tráfico natural y con un itinerario peatonal y ciclista en paralelo.
Por su parte el Partido Popular considera que el Gobierno debe iniciar "con urxencia" la redacción de un nuevo estudio informativo que contenga alternativas de trazado adaptadas a los acuerdos plenarios alcanzados por unanimidad nos plenos de los ayuntamientos de Caldas de Reis y Portas.