Para el BNG, la "discriminación" que la corporación de medios públicos de Galicia, la CSAG -la antigua CRTVG-, mantiene con Pontevedra, la única capital de provincia sin delegación propia, tiene al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, como "máximo responsable".
Así lo ha denunciado este miércoles el diputado Luis Bará, que ha reclamado en el Parlamento gallego la reapertura de la sede que la compañía cerró "sen previo aviso" en 2010, una decisión que supuso un "retroceso" en la cobertura mediática de Pontevedra.
Bará ha recordado que la desaparición de la radio y de la televisión pública en Pontevedra provocó doce despidos y trece traslados obligatorios a Vigo, dejando a la ciudadanía pontevedresa "sen cobertura informativa" sobre los asuntos que les interesan.
"Dicímolo alto e claro. O culpable é un pontevedrés que se chama Alfonso Rueda", ha subrayado el diputado del BNG en su intervención, en la que ha sostenido que "non valen escusas de carácter técnico nin orgánico" para no reabrir esta delegación.
Profundizando en el "castigo" a Pontevedra, Luis Bará ha denunciado además el "claro nesgo partidista" en las informaciones sobre la ciudad como ocurre con muchas otras localidades "onde non goberna o PP", algo que considera que es "indecente".

De cara a una posible reapertura de esta sede, ha insistido Bará, "non habería impedimento" para que la compañía dispusiera de un espacio adaptado a sus necesidades desde el que pudiese ofrecer una cobertura "acaída, ampla, plural, obxectiva e imparcial" sobre Pontevedra.
Pero el PP, con su voto en contra, ha vetado esta iniciativa del BNG.
La postura de los populares la ha justificado la diputada Carmen Pumar, que ha defendido que la decisión de cerrar la delegación pontevedresa se adoptó en el marco de una reorganización "complexa e necesaria" de la estructura informativa de la compañía.
Que la CRTVG fuese propietaria de un local en Vigo y no en Pontevedra, según Pumar, "foi unha das razóns máis relevantes" para este cierre. Ha reiterado que la compañía "nunca tivo delegación propia en Pontevedra", ya que estaba alquilada a una productora.
Ha negado que esta reestructuración haya repercutido en la cobertura territorial de la compañía, ya que la actualidad de las ciudades "é seguida coma sempre", a pesar de la "confusión" que quiere generar la oposición.
A día de hoy, ha sentenciado la diputada del PP, en todo caso no resulta "sostible" ni técnica ni presupuestariamente asignar medios a una nueva delegación en la Boa Vila.
La diputada socialista Paloma Castro ha coincidido con el BNG en que el cierre de la delegación de la CRTVG en Pontevedra fue un "erro político e mediático" que dejó a Pontevedra "sen voz" y sin una "presenza real" en la radio y televisión pública gallega.
Desde entonces, ha afirmado Castro, "quedaron sen contar moitas historias" de la vida cotidiana de Pontevedra, algo que ha supuesto "recortar e invisibilizar a realidade pontevedresa" y hacerla desaparecer de su cobertura informativa.
Para la dirigente del PSdeG-PSOE, Rueda "discrimina" a su ciudad protagonizando un "desprezo" que, a su juicio, "é difícil de entender". A ello ha sumado que, en estos momentos, "non hai un servizo público, nin plural nin con independencia informativa".
También se ha mostrado a favor de esta reapertura propuesta el diputado de Democracia Ourensana, Armando Ojea, que considera "o máis lóxico" que la ciudad, como capital de provincia, tenga una delegación de los medios públicos de Galicia.
Ha sostenido que "non se sostén" que la compañía se escude en motivos económicos cuando mueven una "cantidade inxente de recursos" y cuando crearla "non é que sexa moi difícil". Esta decisión, ha sentenciado, "é unha cuestión de vontade política".
"Nós en Ourense moitas veces ata case preferiríamos que non houbese delegación da TVG porque fan máis contrainformación que información", ha ironizado el parlamentario ourensano.