Justo antes de los festivos de Semana Santa, el pasado miércoles 1 de abril, el Concello de Pontevedra anunciaba el cierre preventivo de las pasarelas de madera instaladas en la Illa do Covo o Illa das Esculturas.
El motivo era una inspección técnica que había localizado la presencia de hongos de pudrición en las bases de las estructuras y daños estructurales en las vigas.
Una situación que supone un riesgo para la integridad de estas infraestructuras.
Según el citado informe la degradación detectada afecta a las vigas principales de madera, donde se registraron diversas roturas que permiten la filtración de agua hacia el interior del material.
El Concello explicaba entonces que la decisión se tomaba por precaución y para garantizar la seguridad al tiempo que confirmaba la elaboración de un estudio más minucioso para conocer el alcance exacto de los daños y la posible actuación a realizar.
Unas vallas fueron colocadas en los dos lados de las pasarelas, impidiendo el paso.
Sin embargo, pese a ese cierre, muchos han sido los pontevedreses que han seguido usando las pasarelas durante las dos jornadas festivas.
Con las vallas desplazadas o incluso tiradas a un lado, la imagen de personas cruzando los puentes de madera ha sido una constante en las últimas jornadas, en las que el buen tiempo disparó la afluencia de vecinos a una de las zonas verdes y de esparcimiento preferidas de la ciudad.
