La iglesia de San Martiño de Salcedo, construida en 1754 y cerrada desde 2018, se volvió a llenar este domingo después de una completa rehabilitación.
La reapertura fue oficial siete años después con una ceremonia religiosa presidida por el Arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, y marcada por la afluencia multitudinaria de fieles.
Entre los presentes estaba el conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude, José López Campos, que recordó que la rehabilitación supuso una inversión de la Xunta de Galicia de 379.500 euros.
El templo presentaba diversas patologías atribuidas al paso del tiempo, a las condiciones meteorológicas y la intervenciones ejecutadas en la segunda mitad del siglo XX, que provocaron el cierre.
Para ponerle fin, se ejecutó un proyecto de rehabilitación centrado en la reparación de la cubierta y del coro.

La intervención incluyó la renovación de la cubierta sustituyendo la actual por una nueva a base de teja e impermeabilizó los encuentros de la misma con las torres.
Asimismo, se procedió la diversas acciones que tienen que ver con la prevención de la entrada de agua por la salida de la escalera o para evitar el contacto del pavimento de madera del interior con la humedad de los muros de las fachadas.
Además, se llevó a cabo la modificación de las ventanas y colocación de carpinterías con ventilación en los pequeños huecos de las torres y escalera de subida al coro. También se eliminaron los rexuntados de mortero de cemento y fueron cambiadas las estructuras de hormigón y ladrillo de la cubierta por una con un diseño similar al del edificio original.

A esto se le suma la recuperación de los rellenos de los riles de las bóvedas, retirados inadecuadamente en la última intervención del siglo XX, la restauración completa de la estatua de San Martiño, el relevo de la balaustrada y el establecimiento de tirantes bajo el enlosado del coro a causa de una progresión de movimientos que puede derribar sus arcos y muros. La intervención remató con una limpieza de las fachadas.
El conselleiro de Cultura sitúa este proyecto "en la línea del compromiso que mantenemos con la rehabilitación y conservación de los bienes que forman parte del patrimonio cultural de Galicia" y señaló que "una vez más volvemos a poner en valor los monumentos que forman parte de nuestra historia, deteriorados con el paso del tiempo, devolviéndolos a sus mejores condiciones para las generaciones futuras".