Este sábado 15 de febrero se conmemora el 99º aniversario de la aparición del Niño Dios a Sor Lucía en la Casa del Inmaculado Corazón de María, conocida como Santuario de las Apariciones de Pontevedra.
"El 15 de febrero de 1926, Sor Lucía iba a bajar la basura y se encontró en el patio con un niño que le preguntó si había propagado lo que la Virgen le había pedido", relata la madre María de Iranzu. Este niño se reveló como el Niño Dios, y se refería al mensaje de "su Madre del Cielo", encomendado a la hermana Lucía en una aparición anterior.
Sor Lucía, preocupada por las dificultades que enfrentaba para cumplir con esta misión, expresó sus inquietudes sobre la falta de fe y devoción en la práctica de la comunión reparadora entre la gente, a lo que el Niño Dios respondió: "prefiero que hagan los cinco primeros sábados con todo el amor y con toda la devoción".
Este encuentro marcó un punto de inflexión en la vida de Sor Lucía y fue el inicio de la difusión de la devoción a los cinco primeros sábados en honor a la Virgen María, para consolar su corazón. "Desde entonces, seguimos realizando este acto de reparación el primer sábado de cada mes", añade la madre superiora.
Dos meses antes de esta experiencia, era cuando a Sor Lucía le era encomendada la misión que, admitía, era incapaz de cumplir. Fue el 10 de diciembre de 1925 cuando experimentó una aparición trascendental de la Virgen y el Niño Jesús en su celda.

En este encuentro, la Virgen le mostró su corazón cercado de espinas, simbolizando las ofensas y desagravios que recibía de la humanidad.
La Virgen le pidió a Sor Lucía que ayudara a consolar su corazón, sugiriendo que sus hijos hicieran "la comunión reparadora" durante cinco meses consecutivos, el primer sábado de cada mes. Esta instrucción tenía como objetivo promover un acto de reparación y amor hacia el Inmaculado Corazón de María.
Los espacios en donde se produjeron estas experiencias místicas se conservan en la Casa del Inmaculado Corazón de María, emplazada en el centro histórico de Pontevedra, en el número 3 de la calle Sor Lucía.
La portuguesa hermana María Lucía de Jesús y del Corazón Inmaculado, conocida por Sor Lucía (1907-2005), residió en la ciudad aproximadamente cinco años. En 1929, las crónicas ya la sitúan en el convento de las Madres Doroteas de Tui, en cuya capilla tuvo una visión de la Santísima Trinidad y del Inmaculado Corazón de María, durante la cual la Virgen le comunicó que había llegado el momento de que el papa realizase la consagración de Rusia.
Tenía diez años cuando vio, por primera vez, a la Virgen María en la Cova da Iria (Fátima), con sus primos Jacinta y Francisco Marto. Lucía fue la única de los tres pastorcitos que hablaba con la Virgen y, por ello, fue la portadora del Secreto de Fátima. También fue la única que llegó a adulta.

Los lugares de la Casa de las Apariciones pontevedresa en que tuvieron lugar las visiones de 1925 y 1926 se conservan. En el patio, una imagen en piedra del Niño Dios recuerda este encuentro.
La capilla principal del segundo piso conserva en la zona del altar el espacio en el que se asentaba la celda de la hermana Lucía. Un gran panel reproduce la escena de la aparición de la Virgen María y el Niño Jesús. A pocos metros, una imagen de la Virgen del Corazón Inmaculado preside las celebraciones religiosas.
Este sábado 15 de febrero se recordará la efeméride, rezando el rosario en el patio a las 17:00 horas, si la meteorología lo permite. A las 18:00 se oficiará una misa. A las 18:45 tendrá lugar la exposición del Santísimo, con la bendición del mismo a las 19:15.
Estos actos son el preámbulo de la celebración que marcará este 2025: los cien años de la Aparición de la Virgen en Pontevedra.

Javier Porro, párroco de Santa María y responsable pastoral de la Casa del Inmaculado Corazón de María, está trabajando en los planes para celebrar este centenario de la aparición de la Virgen.
"Hemos hecho la solicitud a la Santa Sede de que para ese centenario nos puedan conceder que sea un Año Jubilar. Mientras tanto, no hay nada oficial, pero igualmente estamos preparando ya lo que es el centenario", señala.
Este Año Jubilar se desarrollaría desde el 10 de diciembre de 2025 hasta diciembre de 2026, ofreciendo gracias especiales a quienes peregrinen al santuario.
En este momento, existe ya un grupo de voluntarios que se ha dividido en diferentes áreas de trabajo y que está empezando a preparar diferentes aspectos en torno al centenario: el logotipo, el futuro cartel y la página web.
Otro grupo se está formando para ayudar a recibir a los peregrinos, "porque el objetivo es que, como van a pasar muchas peregrinaciones a nivel nacional e internacional, que haya también gente de aquí de Pontevedra involucrada en la acogida de peregrinos", expone Javier Porro.
La comunidad religiosa ha estado trabajando arduamente en la restauración del santuario, que ha sufrido un deterioro significativo a lo largo de los años.

Luis Manuel Romero Sánchez, responsable del Santuario de las Apariciones en nombre de la Conferencia Episcopal Española, informa que las reformas han incluido la reparación de la cubierta y la estructura del edificio, con el objetivo de que todo esté preparado para diciembre de 2025.
"Queremos que la gente conozca la historia de este lugar y la importancia de lo que aquí sucedió. Aquí es donde se cierra el mensaje de la Virgen de Fátima. No solo es un santuario para Pontevedra, sino un destino de fe para toda España y el mundo", expresa el sacerdote Romero.
"Este lugar ha sido siempre un refugio para aquellos que vienen con problemas emocionales y espirituales, y aquí la Virgen se encarga de sanar esos corazones rotos. Nosotras acompañamos siempre con nuestras humildes y pobres oraciones", completa la madre Iranzu.
En la actualidad, tres hermanas se ocupan de las tareas diarias en el Santuario de las Apariciones, que puede ser visitado en horario de mañana (martes a sábado de 10:30 a 14:00 horas y domingo de 12:00 a 14:00 horas) y tarde (martes a domingo de 17:00 a 20:30 horas).
En la recepción, la hermana Consoladora acoge a los visitantes; ayudando en la capilla, la hermana Salvatoris; y, donde se precise, la hermana Iranzu, que es la superiora de esta familia religiosa del Verbo Encarnado.
Una congregación originaria de Argentina en la que sus integrantes son hermanas Servidoras del Señor y la Virgen de Matará. "Es que nuestro nombre es tan grande, por eso nos conocen como las hermanas del Verbo Encarnado", matiza la madre Iranzu.
Para finalizar, las hermanas dejan un mensaje a todos los pontevedreses para que no duden en visitar este lugar: "Siempre le decimos a los peregrinos que cuando vienen a esta casita, a la casita de nuestra Buena Madre, automáticamente ya están en ese corazón de la Virgen".

La hermana Salvatoris preparando la capilla para la misa

La madre María de Iranzu señala la imagen del Niño Dios en el lugar en que se apareció a Sor Lucía

Los sacerdotes Luis Manuel Romero y Javier Porro con la madre Iranzu

El sacerdotes Luis Manuel Romero y la madre Iranzu

2La madre María de Iranzu contempla la imagen del Niño Dios en el lugar en que se apareció a Sor Lucía

Los sacerdotes Luis Manuel Romero y Javier Porro con la madre Iranzu

Los sacerdotes Luis Manuel Romero y Javier Porro

La madre María de Iranzu señala la imagen del Niño Dios en el lugar en que se apareció a Sor Lucía

Luis Manuel Romero y la madre Iranzu en el acceso al patio del Santuario de las Apariciones

La madre superiora María de Iranzu

Vista lateral de la capilla principal del Santuario de las Apariciones cuyo techo y vigas fueron restaurados

La hermana Salvatoris preparando la capilla para la misa

La hermana Salvatoris en el espacio donde estaba emplazada la celda de Sor Lucía

Capilla principal del Santuario de las Apariciones cuyo techo y vigas fueron restaurados

Los sacerdotes Luis Manuel Romero y Javier Porro

La hermana Salvatoris en el espacio donde estaba emplazada la celda de Sor Lucía

Luis Manuel Romero, responsable del Santuario de las Apariciones en nombre de la Conferencia Episcopal Española

Espacio donde estaba emplazada la celda de Sor Lucía

Javier Porro, responsable pastoral de la Casa del Inmaculado Corazón de María

Interior del Santuario de las Apariciones

La hermana Consoladora en la recepción del Santuario de las Apariciones

La hermana Consoladora señala la fotografía de Sor Lucía cuando era niña

Exterior del Santuario de las Apariciones (Casa del Inmaculado Corazón de María)