Condenado un enfermero del Hospital Provincial por agredir al padre de un bebé ingresado en la UCI neonatal

Pontevedra
26 de septiembre 2025

El fallo condena al enfermero como autor de un delito leve de lesiones a la pena de multa de un mes con una cuantía diaria de 6 euros

Hospital Provincial de Pontevedra
Hospital Provincial de Pontevedra / Mónica Patxot

El Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra ha condenado a un enfermero del Hospital Provincial por agredir al padre de un bebé que se encontraba ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de neonatología.

La sentencia, emitida el pasado mes de agosto y ya firme al no haber sido recurrida por ninguna de las partes, considera probado que el sanitario agredió físicamente al progenitor durante un altercado ocurrido en julio de 2024.

Según los hechos recogidos en la resolución judicial, la confrontación se inició cuando el padre del menor presentó una queja al personal del hospital por el uso de una estufa colocada junto a las cunas, cuyo calor —según denunció— estaba deteriorando las ruedas de plástico de estas y podía suponer un riesgo para los recién nacidos.

Tras manifestar su preocupación a una enfermera, intervino el profesional ahora condenado, quien, de acuerdo con la versión del denunciante, se dirigió a sus compañeras en tono agresivo indicándoles que ignorasen al padre. El incidente se agravó más tarde, ya fuera del centro hospitalario, cuando ambos volvieron a encontrarse.

El padre relató que, al recriminar al enfermero su actitud y pedirle que no se entrometiera en la salud de su bebé, este reaccionó cogiéndole del cuello con fuerza y gritándole que no se metiera con el pan de sus hijos. Posteriormente, al acercarse a un vigilante de seguridad para solicitar una hoja de reclamaciones, el enfermero se habría abalanzado sobre él, propinándole un puñetazo en la cara.

Durante el juicio, el sanitario ofreció una versión distinta de los hechos, asegurando que el padre había increpado a una compañera y que le aguardaba fuera del hospital, donde le profirió insultos de carácter xenófobo, llamándole "sudaca de mierda". Según el acusado, ambos forcejearon y él le dio una "bofetada" para apartarlo.

Sin embargo, el testimonio del vigilante de seguridad presente en el momento de la agresión fue clave en el proceso. El trabajador declaró que presenció una agresión unilateral por parte del enfermero, sin que mediara provocación física previa.

Finalmente, el juez ha condenado al enfermero como autor de un delito leve de lesiones. La pena impuesta consiste en una multa de un mes con una cuota diaria de 6 euros, con la advertencia de que, en caso de impago, deberá cumplir un día de privación de libertad por cada dos cuotas no satisfechas. Asimismo, el condenado deberá abonar las costas procesales.