La paciencia de las familias del CEIP A Xunqueira I ha tocado fondo. Lo que comenzó hace dos meses como una situación crítica por inundaciones recurrentes ha derivado esta semana en un grave incidente de seguridad con el desprendimiento de parte de un falso techo y la aparición de nuevas goteras en zonas comunes.
El suceso ha provocado, según el ANPA, la clausura de la planta baja y del acceso al gimnasio para proteger a sus 204 escolares.
El desprendimiento se produjo en una zona del pasillo tras las intensas lluvias de los últimos días.
Lo que más indigna a las familias es que el área afectada corresponde a una obra de mejora realizada a través de la Consellería de Educación hace apenas dos años.
"Es la gota que colma el vaso", explica Cristina Cabodevila, presidenta del ANPA Celso Emilio Ferreiro. "Se cae un falso techo nuevo por una entrada de agua mal sellada. No somos técnicos, pero es evidente que algo se hizo mal".
Ante el riesgo de nuevas incidencias, el centro ha optado por la cautela. "Hay zonas donde el agua empapa el techo y no sabemos si va a colapsar. Por precaución, se ha cerrado la planta de abajo", añade Cabodevila.
Un padre del centro califica la situación de "extrema gravedad". Alerta de que el alumnado convive con "soluciones improvisadas e insuficientes" que ponen en riesgo su integridad física.
El problema estructural es profundo. El centro lleva más de ocho semanas sin poder utilizar el pabellón deportivo debido a inundaciones constantes.
Según las familias, el comedor también sufre filtraciones que obligan a cierres parciales y a la utilización de otros espacios.
Desde el gabinete de comunicación de la Consellería de Educación aseguran que el comedor "funciona con normalidad" al haber sido trasladado a otro espacio.
Señalan que el centro "debido a las subidas del nivel del mar, que se agravan cuando coinciden lluvias fuertes con pleamar en mareas vivas, se ve afectado por inundaciones. Por eso, se ve afectado el pabellón", señalan desde la Xunta.
La Consellería atribuye los problemas a la ubicación del colegio en una zona de dominio marítimo-terrestre, donde el nivel del mar y las lluvias saturan el terreno.
Respecto al techo caído, la administración autonómica ha confirmado que se resolverá la incidencia "en cuanto se pueda" y reclamará responsabilidades a la empresa constructora por la mala instalación de un canalón que colapsó con las lluvias.
"PING-PONG" ADMINISTRATIVO
Para el ANPA, la ubicación geográfica es una "excusa" que no justifica años de dejadez. Denuncian un cruce de reproches entre el Concello de Pontevedra, como administración responsable del mantenimiento ordinario, y la Consellería, encargada de las obras mayores, que deja al centro sin soluciones efectivas.
"Llevamos tiempo pidiendo que se pinten fachadas, que se arregle el parque infantil y no se hace nada", lamenta la presidenta del ANPA. Señala también que el Concello está construyendo actualmente una pasarela para facilitar el acceso al pabellón.
"La sensación es que la escuela pública no es una prioridad. La fachada lleva 20 años sin pintarse porque no se ponen de acuerdo en quién debe hacerlo", afirma Cabodevia.
Ante el miedo a que el deterioro estructural provoque un accidente mayor, la comunidad escolar no descarta pasar a la acción. Aunque por el momento confían en la palabra de los técnicos que visitaron el centro esta semana para evaluar la situación y buscar soluciones.
"Si vemos que la cosa no arranca, habrá que empezar a hacer ruido de verdad", sentencia Cabodevila afrimando que "estamos muy enfadados".
Las familias exigen un plan de reforma integral que vaya más allá de los parches temporales y que devuelva la "dignidad" a un colegio que, a pesar de sus 52 años de historia, se siente "abandonado".