El asesinato de María José A.G. a manos de su marido, Javier B.F., que luego se quitó la vida, ha vuelto a sacar a la calle al movimiento feminista pontevedrés tan sólo cuatro días después de las históricas movilizaciones del 8 de marzo. El crimen machista tocaba cerca geográficamente, en la localidad de Valga, y, como ocurre con todos los casos de violencia de género, tocaba cerca también emocionalmente, pues contribuye a que se haya convertido en una situación ya "insostenible para las mujeres".
Animados por esa proximidad con el grave suceso y a pesar de la lluvia que amenazaba, los pontevedreses acudieron a la convocatoria del Colectivo Feminista de Pontevedra ante la Audiencia Provincial en un número muy inferior al pasado viernes 8M, pero igualmente significativo, y gritaron "Por María José, por todas" para poner fin a la violencia machista.
El movimiento feminista quiso mostrar su "rechazo" y "que toda la sociedad entienda que es nuestra vida la que está en peligro, que no le pertenecemos a nadie, que puedo ser yo la próxima vez, que puedes ser tú, tu hija, tu madre, tu vecina, tu compañera de trabajo". Además, quiso lanzar un mensaje claro: "no vamos a permanecer calladas".
El manifiesto leído por las organizadoras también fue toda una declaración de intenciones y recordó que no van a organizar minutos de silencio cada vez que se produzca un caso de violencia de género, sino que van a salir a la calle "todos los días que haga falta". Lo harán "exigiendo Justicia, luchando por la igualdad y por el respeto" y también "contra los valores patriarcales que perpetúan y consolidan en la sociedad esta violencia sexista".
"¡Nos queremos libres. Nos queremos vivas!", reivindicaron, en una concentración que contó con el respaldo de colectivos feministas, vecinales, sociales y políticos y la asistencia de representantes de BNG, PSOE, Marea y Ciudadanos.