Las obras de reforma urbana de la calle Rouco se han encontrado con un imprevisto inesperado. El hallazgo de unos huesos obligó a paralizar temporalmente los trabajos en las inmediaciones del colegio de Barcelos.
El edil de Obras, Demetrio Gómez, ha explicado que los huesos estaban enterrados bajo el pavimento y, encima de ellos, había conchas de vieiras y aparentes restos de comida de otros alimentos.
Como obliga la legislación, la aparición de estos huesos, ante la posibilidad de que fueran restos arqueológicos, provocó la intervención de los arqueólogos municipales.
Los primeros análisis realizados indican que los restos no serían humanos, sino de un animal de cuatro patas que habría recibido sepultura en la zona. Por ahora se desconoce la fecha aproximada en la que podría haber fallecido el animal.
Mientras avanza esta investigación, la obra se retomará en los próximos días, una vez los operarios de la empresa adjudicataria hayan cambiado la maquinaria para comenzar a trabajar en el lado de la calle que aún no habían tocado.
Este cambio obliga a cortar el tráfico en la calle Rouco durante dos días.