Los comerciantes del mercadillo de antigüedades instalaron sus puestos este domingo a lo largo de la calle Sierra, en las proximidades al edificio del Mercado de Abastos, después de una semana muy agitada en la que llegó a peligrar la permanencia de esta actividad económica.
Con la tarjeta distintiva que autorizaba a los vendedores a realizar la actividad comercial en este espacio, la jornada de este primer domingo de septiembre se desarrollaba sin incidencias, según fuentes policiales, y con una mayor presencia de compradores y curiosos en comparación con otros domingos, que se movían rebuscando entre libros, cómics, discos de vinilo, relojes y otras piezas antiguas o de segunda mano.
Posiblemente el incremento de compradores esté relacionado con el debate abierto después de que la concejala de Mercados, Yoya Blanco, amenazara con suspender esta actividad si no se regulaba tanto el número de vendedores participantes como los espacios de instalación de los puestos.
De esta forma, la concejala alcanzó un acuerdo con los comerciantes para que no se establecieran puestos de venta ante la puerta central del Mercado de Abastos ni en la calle César Boente, que dificultaban el acceso al aparcamiento subterráneo y el paso a los residentes en el entorno.