La teniente de alcalde, Carme da Silva, ha anunciado que el programa de Camiños Escolares ha superado una primera fase experimental y dejará de tener monitores en los cruces.
Da Silva explicó que los lombos, la velocidad 30, el trabajo de la Policía Local y la gran responsabilidad de las personas nos ofrecen una ciudad muy segura. Sostiene que Pontevedra está hecha para caminar y no necesita someter a los niños a una vigilancia especial, porque el tráfico a motor está muy controlado y no supone un peligro.
En este sentido, la presencia de vigilantes en los cruces ya ha cumplido su papel inicial y ahora supone un "estancamiento" en el programa Camiños Escolares ya que evitan que los niños tomen decisiones y que no asuman responsabilidades cuando cruzan una calle.
Así se lo ha hecho ver a los responsables municipales el psicopedagogo italiano, Francesco Tonucci en su última visita a la ciudad.
De este modo, de manera paulatina, se irán retirando los monitores de los cruces y "a idea é que a próximo ano xa non estean". Aunque no desaparecerán puesto que la intención del Concello es que nuevos colegios, como los de A Xunqueira o el Sagrado Corazón, se sumen a esta iniciativa por lo que durante la puesta en marcha de los camiños si van a necesitar su presencia.
El Concello paga a la empresa Anias 34.000 euros al año por este servicio.
La nueva fase del plan Camiños Escolares implicará, de nuevo, a muchas tiendas, bares y cafeterías que identificadas con un nuevo logotipo facilitarán ayuda a cualquier niño que se encuentre en una situación anómala. Además se crearán unidades didácticas para que en cada centro escolar los alumnos refuercen su conocimiento de la ciudad y las pautas de educación vial.
También se organizarán actividades dirigidas a los niños pontevedreses para mejorar su autonomía personal y aumenten la seguridad en si mismos sitiendo el espacio urbano como propio.