José Eirín, en prisión por el homicidio de Jessica Méndez la semana pasada en Barro, mantiene que tuvo con ella un accidente sin ningún tipo de intencionalidad en el que ella sufrió heridas por las que acabó falleciendo. La pruebas recogidas hasta ahora por la Guardia Civil desmontan esta versión de los hechos y apuntan a que chocó con ella a propósito y la mató, pero él, tanto ante los agentes que le investigan como ante el juez, sostiene que no.
Según ha podido saber PontevedraViva, el lunes, cuando pasó a disposición judicial en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Caldas de Reis, declaró y se mantuvo inamovible en la versión del accidente.
Sin embargo, frente a él, la Guardia Civil entregó un atestado al juez que investiga la causa que, según las fuentes consultadas, le pone muy difícil mantener esa versión y demostrarla. Ante las pruebas que constan ya en el procedimiento judicial, la Fiscalía pidió que se decretase el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza.
El juez acordó finalmente esta decisión, respondiendo a los argumentos del fiscal. El caso lo lleva Alejandro Pazos, representante del ministerio público encargado del partido judicial de Caldas y que se encarga también de otros casos graves y mediáticos como el triple crimen de Valga.
En su día, consiguió la primera condena a prisión permanente revisable de un juzgado español por otro caso de este partido judicial, el parricidio en el que David Oubel mató a sus hijas en Moraña.
En el caso actual, el juez calificó los hechos de homicidio o asesinato (pendiente de concretar durante la instrucción judicial) mientras que él entorno de la víctima y los colectivos feministas dan un paso más y lo consideran un "feminicidio" resultado de una concepción machista en la que el acusado estaba obsesionado con la víctima y, tras años acosándola, acabó con su vida.
El acusado y la víctima no tenían ni habían tenido nunca una relación sentimental, pero su entorno sostiene que él sí quería tenerla y la acosaba de forma continua. De hecho, el padre de ella había denunciado que él le había pinchado las ruedas y relataba una situación de acoso.