El único acusado por el crimen de las chinas de Amado Carballo: "Yo no matar a nadie"

Pontevedra
18 de marzo 2014

Zhang Hai Jie sostuvo su inocencia ante el tribunal con jurado que le juzga en la Audiencia de Pontevedra. Reconoció que fue al piso de las dos fallecidas, pero ni matuvo relaciones sexuales con ellas ni las mató ni ayudó a matarlas a la persona que le acompañaba, Wen Bin Sun, considerado principal implicado en este caso, pero que no está siendo juzgado porque el Gobierno chino se niega a su extradición a España

Zhang Hai Jie, único acusado por el crimen de las ciudadanas chinas en un piso de Amado Carballo
Zhang Hai Jie, único acusado por el crimen de las ciudadanas chinas en un piso de Amado Carballo / Mónica Patxot

Zhang Hai Jie, único acusado por el doble crimen de la ciudadanas chinas Guang Qu y Kung Yong en su domicilio de la calle Amado Carballo en abril de 2009, ha sostenido este martes su inocencia ante el tribunal con jurado que le juzga en la Audiencia Provincial de Pontevedra.

"No, yo no matar a nadie", fue la primera frase que respondió a las preguntas del fiscal jefe de Pontevedra, Juan Carlos Aladro. El juicio comenzó pasadas las 12.00 horas, pero esta declaración no comenzó hasta dos horas más tarde, una vez que el fiscal y los abogados de la defensa y de la acusación particular expusieron a los once miembros del jurado (nueve titulares y dos suplentes) la versión de los hechos. Relatos muy distintos ante los que los integrantes del tribunal no escondieron su confusión inicial, agudizada por la dificultad de pronunciar los nombres de las víctimas y el acusado.

Zhang Hai Jie reconoció que el día 26 de abril, domingo, llegó a Pontevedra acompañado de un segundo individuo, Wen Bin Sun, que está considerado por la Policía principal implicado en este caso, pero que no está siendo juzgado en el juicio que se seguirá toda la semana en la Audiencia porque está viviendo en China y el gobierno de su país se niega a su extradición a España. Hay dictada contra él una orden de detención a nivel internacional. 

El único acusado, que habló asistido por momentos por una intérprete de chino mandarín, explicó al tribunal que vivía en Elche y el día anterior a viajar a Pontevedra recogió a Wen Bin en Murcia y emprendieron la ruta. ÿl creía que se dirigían a la ciudad del Lérez para hacer una transacción económica de la que él se llevaría un porcentaje. Esa transacción no llegó a hacerse y, en este sentido, su abogado defensor sostiene que "le trajeron a Pontevedra con un engaño, él fue utilizado".

Una vez en la ciudad, reconoce que sí entró al piso en el que aparecieron los dos cadáveres, pero que no ejecutó los dos delitos de homicidio con agravante de abuso de superioridad por los que está en el banquillo y por los que se enfrenta a 28 años de cárcel. No sólo negó haber sido el autor material, sino también que sea cómplice. "Yo no ayudar a matar", sostiene.

Así, explica que llegaron a la casa en la que las dos víctimas ejercían la prostitución, les abrió la puerta de una de ellas (a la que asegura que no conocía previamente) y tras una conversación, su acompañante empezó a mantener relaciones sexuales con ella. El procesado declara que él no quiso contratar los servicios de prostitución porque "no tenía dinero" y "estaba cansado". Además, el piso estaba "sucia" y no quiso quedarse. 

La Policía localizó una huella dáctilar del procesado en la puerta de uno de los baños de la vivienda. Al respecto, él reconoce que sí que recorrió el piso, pero nada más, "yo allí solo tomé un vaso de agua". Cuando su amigo y una de las víctimas empezaron a mantener relaciones "me bajé", dice, y le esperó en la plazaleta situada justo delante del piso, donde asegura que fumó e incluso dormitó un poco en un banco. 

Reconoció que entró en la vivienda, pero ni matuvo relaciones sexuales con ellas ni las mató ni ayudó a matarlas a la persona que le acompañaba, Wen Bin Sun

Según su declaración, cuando su acompañante bajó, se fueron juntos a coger un taxi. Se montaron en Loureiro Crespo, viajaron hasta Ourense, allí cogieron un autobús a Madrid, de allí un tren a Murcia y él se volvió a Elche. Asegura que no recuerda detalles ni horarios porque han transcurrido cinco años y porque él no sabía hablar español y su amigo era el que hacía todas las gestiones. 

Zhang Hai Jie, que está en prisión por un delito de falsificación, utilizaba por aquel entonces documentación identificativa de un amigo porque no tenía carnet en España. Llevaba dos años viviendo en el país, pero "no hablaba español", sino que aprendió desde que está en la cárcel. 

Este martes reconoció que estuvo en el piso de Amado Carballo aquel día, pero en sus primeras declaraciones ante la Policía lo negó. Lo atribuye a estas dificultades idiomáticas, pues "no entendía español, el policía hablaba muy fuerte, gritaba, yo me asusté".

OCHO TESTIGOS

La primera sesión del juicio incluyó la declaración de ocho testigos, entre los que se encontraba J.R.A., un vecino de Poio que llegó a declarar como imputado en la investigación para aclarar el doble crimen. Se trata de un amigo de una de las víctimas, Guang Qu, que había comprado a medias con ella un piso en León y unos meses antes el crimen, en enero de 2009, viajó a China con ella y conoció a su familia. Insistió en que no mantenía con ella ningún tipo de relación ni íntima ni profesional, solo de amistad. 

Este testigo declaró en la sala que tenía las llaves del piso de Amado Carballo y el 28 de abril las utilizó y entró en el piso. Según explica, habló con la víctima el sábado 25 y el domingo 27 varias amigas de Guang Qu de Barcelona le llamaron para preguntarle pot ella porque no les respondía a las llamadas y le pidieron que fuese a verlas. Cedió y fue a la calle Amado Carballo, donde primero llamó al telefonillo, luego entró porque estaba el portal abierto y, ya en el edificio, usó las llaves que le había dado su amiga y entró. 

Una vez dentro, dice que al abrir la puerta de una de las habitaciones vio "un brillo" en el suelo y lo que le pareció el tatuaje de su amiga, pero "por miedo" se marchó de allí. Asegura que no hizo nada más, no entró, no vio cadáveres y, al salir, tiró las llaves. No dijo nada a nadie de ese hallazgo o sospechas y hasta el día siguiente por la mañana, 29 de abril, no aparecieron los cadáveres. Explica que no quiso decir nada porque "tengo familia" y "no sabía si era una mafía".

En el juicio habló también la persona que localizó los cadáveres. Se trata de un trabajador de la inmobiliaria en la que tenía alquilado el piso Guang Qu. Según explicó, el testigo J.R.A. y otra persona que se identificó como amigo de las víctimas le llamaron el día 28 para decirle que no sabían nada de las dos mujeres y no podían localizarlas y pedirle si podía entrar al piso. Ese día no pudo ir, pero al día siguiente por la mañana fue al piso, nadie le abría y entró usando sus llaves. 

Un amigo de Guang Qu fue al piso cuando las mujeres ya estaban muertas, vio "un brillo" y un tatuaje y no avisó a nadie "por miedo" a las mafias

Según declaró, había una luz roja en el hall, en la cocina había dos teléfonos móviles sumergidos en vasos de agua, la primera habitación estaba revuelta y en la segunda habitación encontró la cama deshecha y en el suelo a una mujer muerta, maniatada y amordazada. En ese momento, llamó a su inmobiliaria y a la Policía. El piso estaba desordenado y en el salón había comida por el suelo, un catre y artilugios eróticos. ÿl no llegó a ver el segundo cadáver.

También pasaron por la sala varios vecinos de la calle Amado Carballo y de la zona que aquel día 26 de abril vieron a ciudadanos chinos tanto en la calle como entrando al edificio en el que se produjo el crimen. Ninguno pudo reconocer al acusado como uno de esos ciudadanos "de rasgos asiáticos". Tampoco le reconoció el taxista que supuestamente les trasladó de Pontevedra a Ourense aquel día. 

El juicio se retoma este miércoles con la declaración de los agentes de la Policía Científica y la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Pontevedra que llevaron la investigación hace cinco años, cuando Kung Yong apareció estrangulada y Guang Qu asfixiada.