Ni la lluvia pudo acabar con la sardiña. Aunque el aguacero obligó a suspender el tradicional Enterro da Sardiña el pasado Miércoles de Ceniza, Portonovo no estaba dispuesto a renunciar a uno de los actos más simbólicos de su entroido.
Diez días después de la fecha prevista, y tras la multitudinaria "Festa do Jato" celebrada el día 21, la villa marinera despidió por fin el Entroido como manda la tradición.

La espera no restó solemnidad ni humor a la cita. La comitiva fúnebre partió desde la marquesina de Portonovo entre exagerados sollozos, plañideras entregadas a su papel y vecinos que acompañaban a la protagonista del duelo en su último paseo. El cortejo avanzó por distintas calles, sumando curiosos y cómplices a cada paso, hasta enfilar rumbo al puerto.
Fue allí, en el recinto portuario, donde se escenificó el adiós definitivo. Entre lamentos teatrales y alguna que otra sonrisa inevitable, la sardiña ardió poniendo el broche final a más de una semana de celebraciones.

El acto estuvo organizado por la Asociación Comisión de Festas San Cristóbal de Portonovo, en colaboración con el Concello, que lograron rescatar la tradición y devolverle su lugar en el calendario festivo, aunque esta vez con retraso. Porque en Portonovo, si el Entroido no puede despedirse cuando toca, simplemente se aplaza… pero nunca se cancela.