Escepticismo en el ocio nocturno pontevedrés ante la reapertura prevista por la Xunta para inicios de verano

Pontevedra
21 de abril 2021

Los empresarios de esta rama de la hostelería se muestran muy molestos con el gobierno gallego por la falta de diálogo, por la ausencia de un plan específico para ellos después de 14 meses cerrados y por la carencia de ayudas económicas que evite la desaparición de decenas de negocios

Locales de ocio nocturno de Pontevedra
Locales de ocio nocturno de Pontevedra / Diego Torrado

El ocio nocturno puede regresar en Galicia a finales de junio, siempre que la situación sanitaria lo permita. Lo dijo el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, este lunes, pero el anuncio no ha sentado nada bien entre el empresariado pontevedrés. "Es humo", sentencia el propietario de Sala Karma, Marcos Rivas. "Queda muy bonita la noticia pero no hay nada. Nadie nos ha dicho cuándo ni cómo", añade el presidente de Hoempo y dueño de La Pomada, Dani Lorenzo.

La desilusión, el enfado y el hartazgo no deja de crecer en un sector que acumula ya 14 meses cerrado y pérdidas económicas incontables. "Todavía no hemos recibido ni una sola ayuda", aporta el líder del colectivo otro argumento para desconfiar de los planes de la Xunta, a la que acusan de falta de diálogo.

Si la evolución de la pandemia de la covid-19 continúa con una tendencia decreciente, la reapertura de estos locales podría producirse a finales de junio. Y a finales de mayo, estudian la posibilidad de realizar una experiencia piloto para planificar la desescalada.

"No nos lo creemos, llevamos desde noviembre sin noticias y nos convocaron hace unos días para une reunión por videoconferencia en la que nos hablaron de una prueba piloto dentro de un mes, pero nada más", critica Julio Barral, propietario de tres pubs, Patrimonio, Aranda y Fetiche, en la zona vieja de Pontevedra.

Más escéptico se muestra todavía Marcos Rivas. "Es humo, nadie tiene información, nadie sabe nada, no han hablado con nadie, no hay protocolo", sostiene el empresario que tampoco comprende las razones de una prueba piloto. "Cuando se pueda abrir, que se abra y se dejen de tonterías. Fuimos los más sensatos y nos han defenestrado", dice en referencia al cierre voluntario promovido por el ocio nocturno pontevedrés en marzo del 2020 antes del decreto del estado de alarma.

A pesar de las dudas, la voluntad de retomar la actividad es indicutible. "Tenemos ganas y necesidad. Llevamos un año largo cerrados y pagando", recuerda Iván Parada, propietario del Bazaar. También son conscientes de que el funcionamiento tendrá que estar muy regulado, para lo que sugieren la aprobación de un protocolo que sirva para evitar contagios y, al mismo tiempo, permitir la viabilidad de los negocios.

Lo que no acepta el sector es la limitación de horario. "Necesitamos horario nocturno y gente", pide Julio Barral, consciente de que esta clase de locales no pueden competir con las terrazas ni la hostelería diurna. Y para que sus peticiones puedan hacerse realidad sugiere la realización de test de antígenos en los accesos a los pubs y discotecas.

El propietario de La Pomada pide que se vuelva a habilitar el plan puesto en marcha durante los primeros meses del verano del 2020, "que funcionó".

Asumen todos que habrá aforo limitado, pero "la gente viene a socializar, si se lo impiden nuestros locales no serán rentables", apunta Parada, quien propone un registro en la entrada para rastrear cualquier tipo de contagio.

La reapertura de estos locales está cada día más próxima, pero para que la situación no obligue de nuevo a cerrarlos consideran fundamental contar con un plan específico consensuado entre el empresariado, Sanidade y el gobierno. "Catorce meses después seguimos sin un plan específico y todavía no sabemos si contactarán con nosotros. Solo pedimos diálogo, la reapertura tiene que ser algo conjunto, sino se seguirán cometiendo errores", demanda Lorenzo.

El asunto económico es lo que más ampollas levanta en el sector. En Pontevedra fueron varios los propietarios que ya recibieron ayudas del plan de rescate de la hostelería de la Xunta, pero demandan un programa propio para el ocio nocturno. A lo que muy pocos accedieron fueron a las ayudas para el pago de alquileres porque los requisitos eran de muy difícil cumplimiento. Mientras tanto, siguen abonando religiosamente todos sus impuestos. "Algunos estamos ya en el cementerio", advierte el dueño de Sala Karma.

Advierten además que el ocio nocturno no ha desaparecido, se ha transformado. "El ocio nocturno ahora es de día. La gente se pasa horas en las terrazas, solo falta que puedan poner música", explica Marcos Rivas. Misma tesis defiende Julio Barral, quien aconseja a las autoridades permitir la apertura de estos locales para "tener un ocio nocturno controlado y no fiestas en domicilios particulares".

En el mismo sentido se pronuncia también Jorge Santos, uno de los socios propietarios de Discoteca La Luna, al afirmar que "no realizaremos ninguna apertura hasta que podamos asegurar el 100% de seguridad a nuestros clientes y trabajadores". No obstante, aplauden que se "empiece a ver la luz al final del túnel", pero se muestra "expectante" ante las condiciones que imponga la Xunta, como el control de los aforos, "para ver si puede ser viable o no".

Sobre la prueba piloto avanzada por el vicepresidente tampoco disponen de información más allá de las declaraciones públicas de Alfonso Rueda. "A ver cómo van esas pruebas piloto y si vamos a ser partícipes de ellas", remata Jorge Santos.