"Estamos muy felices. Aliviados sería la palabra". Así resume Víctor Costas, el hermano del marinero de Bueu que estaba retenido en Yemen, la sensación que vive su familia después de conocer que había sido liberado y se encuentra a salvo en un hotel del país.
Los acontecimientos se precipitaron después de que, hace apenas unos días, denunciaran la "situación extrema" en la que se encontraba Pablo Costas, a bordo del barco "Cobija" junto a una treintena de compañeros y sin víveres desde hacía nueve días.
En las últimas horas, la familia ha logrado hablar con él a pesar de que las comunicaciones siguen siendo "precarias", explica Víctor. "Está en el hotel esperando que alguien le de noticias para el trasladado", añade el hermano del marinero.
Él se encuentra "bien de salud y recuperado del agotamiento extremo de estas últimas semanas". La tensión acumulada hizo mella en él y, nada más llegar al hotel, "se vino abajo", confiesa su hermano. "Pero el descanso le vino bien. Ya lo notamos más sereno".
La liberación de Pablo Costas, que llegó a Yemen hace once meses, es solo el primer paso para su ansiado regreso a casa. La familia reconoce que "hasta que podamos abrazarlo no estaremos del todo tranquilos", porque su salida del país no será tarea fácil.
Ahora su principal preocupación en su seguridad. Yemen está inmerso en una guerra civil desde 2015 y el hotel en el que se encuentra el marinero gallego está a unos 270 kilómetros del aeropuerto. Para llegar hasta allí necesitará protección.
"La embajada tiene que garantizarle un traslado seguro", apunta su hermano, además de gestionarle la documentación y los billetes de avión que necesita para regresar a casa.
Sea como sea, según Víctor Costas, "estamos esperanzados en que esto termine pronto".