Érase una vez, allá por el siglo XIV, un cronista francés llamado Jean de Froissart que vino de paseo (bueno, más bien de guerra) por Galicia acompañando al Duque de Lancaster en plena Guerra de los Cien Años.
La expedición desembarcó en A Coruña en 1386 y empezó a bajar por Galicia como si fueran en peregrinación… pero con espadas. Iban ciudad tras ciudad, conquistando con más o menos entusiasmo, hasta que llegaron a las puertas de Pontevedra.
Pero aquí, amigos, la cosa cambió. Resulta que los pontevedreses, más listos que el hambre, enviaron unos emisarios a parlamentar: "Escucha, Duque, si prometes no rompernos nada, nosotros nos rendimos. Ni peleas, ni gritos, ni saqueos. Todo bien." Y el Duque aceptó.
Así, Pontevedra se libró de ser arrasada por los ingleses, ¡y todo gracias a una negociación de libro! Cuando las tropas atravesaron la ciudad, Froissart quedó alucinado: en su crónica soltó que Pontevedra era una bonne ville (¡buena villa!). Y como ya sabemos, si lo dice un francés con pluma, va a misa.

Pero esto no acaba aquí.
Con el tiempo, el piropo del francés se convirtió en eslogan, y luego en canción popular: "Pontevedra é boa vila, dá de beber a quen pasa. A fonte da Ferraría, San Bartolomé na praza".
La ciudad, además de hospitalaria, tenía fuentes por doquier para que los peregrinos del Camino Portugués no se quedaran secos. Y la fuente protagonista de la canción, que hoy está en los jardines cerca del Convento de San Francisco, antes estaba justo en la entrada de la villa amurallada, en la puerta de Trabancas. Por eso daba de beber a quien pasaba literalmente por allí.
¡Esta historia bien merece una camiseta! Pues entre Rei Zentolo y PontevedraViva nos pusimos manos a la obra.
Pues las camisetas ya están en la calle y la gente con estilo (como tú, guiño guiño) ya las está luciendo como verdaderas estrellas del street style.

Pero eso no es todo... ¡también hemos sacado unas bolsas que están para gritar de lo chulas que son!

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