El servicio de Gardacostas de Galicia ha llevado a cabo en los últimos días un amplio operativo entre Corrubedo y Baiona que se ha saldado con la incautación de 225 kilos de pescado y marisco, así como 770 artes de pesca ilegales.
Las actuaciones se desarrollaron en puntos de la costa como Silleiro, Arousa, Corrubedo y Vigo, donde los agentes detectaron una intensa actividad irregular.
Entre el material decomisado destacan 610 "cacharros", cerca de un centenar de nasas y unas 60 piezas de miño sin identificar, un balance que refleja la magnitud de las prácticas ilícitas en la zona.
El pescado y marisco incautados, unos 225 kilos en total, fueron devueltos al mar, en una acción orientada a minimizar el impacto sobre los recursos naturales.
Desde el servicio de Gardacostas insisten en que estos operativos forman parte de una estrategia sostenida: "Seguimos en la lucha contra el furtivismo", recalcan.
Este despliegue coincide además con un momento importante para el sector pesquero gallego. La administración autonómica y los profesionales del mar acaban de acordar un nuevo plan para la pesca del pulpo.
La campaña que ahora concluye deja cifras positivas con 1.327 toneladas capturadas y una facturación de 14,75 millones de euros, lo que supone un notable incremento respecto al ejercicio anterior.
A partir del 1 de mayo, a las 23:59 horas, entrará en vigor la veda biológica del pulpo, que se prolongará durante dos meses con el objetivo de favorecer la reproducción de la especie y garantizar su sostenibilidad.
Como novedad, el nuevo plan incorpora por primera vez la limitación de la pesca accesoria, una medida que refuerza la protección del recurso y marca un paso adelante en la gestión responsable del mar.
En este contexto, la intensificación de la vigilancia y el control cobra aún más relevancia pues preservar la riqueza marina gallega no solo es una cuestión ambiental, sino también económica y social para toda la comunidad costera.