La Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA) y las cofradías de mariscadoras y productores de mejillón han alertado de que en los últimos cinco años las pérdidas económicas del sector marisquero de la ría de Arousa alcanzan los 59 millones de euros.
La caída afecta especialmente a especies como la almeja babosa, fina, rubia, japónica y al berberecho.
Solo en el bienio 2024-2025, la producción total de bivalvos, excluyendo el mejillón, se situó en 1.808 toneladas, un descenso del 52% respecto a la media de 2019-2023, con pérdidas de 29,7 millones de euros en ese periodo.
Entre los casos más graves, la almeja babosa pasó de 268 toneladas anuales a solo 48; la almeja fina cayó un 85% y el berberecho, un 87%. La almeja rubia y la japónica también registraron descensos significativos, del 47% y 38%, respectivamente. "Desde 2008, el berberecho pasó de ser un recurso fundamental a tener una presencia mínima en la ría", destacan desde el sector.
Estas caídas repercuten directamente en los permisos de explotación (Permex), que han bajado de 1.731 en 2011 a 1.354 en 2025. De ellos, 156 corresponden a personas mayores de 60 años y 574 a quienes están entre 51 y 60, próximas a la jubilación, lo que pone en riesgo la continuidad del marisqueo tradicional.
Según denuncian, el problema tiene raíces ambientales. La PDRA y las cofradías explican que la disminución de la intensidad y frecuencia del viento del nordés reduce el afloramiento de aguas profundas y frías del océano, limitando el alimento de los bivalvos y ralentizando la renovación de las aguas interiores. Según datos de la Consellería do Mar, la intensidad del afloramiento ha caído un 45% y su duración se ha acortado un 30%, lo que ha hecho que la contaminación permanezca 2,37 veces más tiempo en la ría que hace treinta años.
A pesar de esta situación, critican que la Xunta de Galicia no ha tomado medidas efectivas. Aseguran que la negativa del Partido Popular a apoyar la declaración de interés general del sector, junto con decisiones como los vertidos del dragado del río Lérez en Sálvora, la planta de betún en el puerto de Vilagarcía, la mina de Touro o la celulosa de Altri en Palas de Rei, agravan la presión sobre la ría y ponen en riesgo miles de empleos.
Por todo ello, el sector reclama un plan urgente de regeneración de los bancos marisqueros y de saneamiento integral de la ría y los ríos, con financiación real y paralización de vertidos y proyectos contaminantes.
De no adoptarse estas medidas, advierten, muchas familias podrían abandonar la actividad, las cofradías cerrar y la acuicultura industrial sustituiría al cultivo tradicional.