La Semana Santa de Paradela, en el municipio de Meis, se ha consolidado como una de las tradiciones más originales de la zona, celebrando un año más sus ya emblemáticas escenificaciones y representaciones de la pasión de Cristo.
El Domingo de Ramos marcó el inicio del calendario con la escenificación de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, en una jornada acompañada por el buen tiempo.

Aunque no existen registros oficiales, se estima que esta conmemoración cuenta con una trayectoria de entre 150 y 200 años. Las únicas referencias conservadas han pasado de generación en generación de forma oral, ya que parte de la documentación histórica del archivo municipal se quemó hace aproximadamente medio siglo.

Desde la Asociación Cultural A Croa, encargados de organizar las representaciones, consideran importante seguir impulsando este tipo de celebraciones, destacando su valor cultural y carácter único en el entorno.
Mari Canto, una de las participantes, explica que esperan superar los mil asistentes, dependiendo de la climatología, ya que utilizan como escenarios espacios naturales al aire libre.
Por otro lado, el nombramiento del evento como Festa de Interese Turístico de Galicia ha favorecido la llegada de un mayor número de espectadores, procedentes de fuera de la comunidad e incluso de otros países.
Este reconocimiento ha contribuído a que la festividad, antes más local gane visibilidad y sea cada vez más conocida.
Este año, sin embargo, la organización se ha visto condicionada por la falta de tiempo para los ensayos y la preparación, por lo que no se han incorporado nuevas representaciones.
Se seguirá la misma línea que el año pasado, aunque se han introducido mejoras técnicas gracias a la colaboración del Concello de Meis, la Comunidad de Montes de Paradela, la Asociación Cultural A Croa y la ayuda de particulares.
La participante señala que entre 100 y 150 personas llegan a formar parte de la celebración. "Paradela es un sitio con unos mil habitantes aproximadamente. Casi participa una persona de cada casa, tenemos mucha participación de todos los vecinos, se implican y trabajan muchísimo y siempre están ahí", afirma.
El programa centra la actividad en el Jueves y Viernes Santo, los días en los que se espera mayor afluencia de público. La escenificación de la Última Cena protagonizará el primer festivo.
El viernes tendrán lugar dos representaciones: por la mañana se celebrarán los juicios ante Pilatos y Herodes, el Vía Crucis que recorrerá desde la iglesia hasta el monte de Acroa y la crucifixión.
Por la noche se representará el desenclavo y una de las procesiones programadas estos días, la del Entierro.
Mari Canto comenta que la escasez de procesiones se debe a la falta de personal: "somos las mismas personas para todo, entonces es muy difícil llevarlo adelante". Aún así, la participación de personas procedentes de otros lugares les ayuda a poder llevarlas a cabo.
La organización prioriza las escenificaciones debido a su diferenciación con otras zonas. "Inicialmente eran más pequeñitas, se hacían solo alrededor de la iglesia, pero siempre se hicieron en directo", explica.
Los actores comienzan a ensayar una vez pasadas las Navidades, con dos o tres meses de antelación, reuniéndose habitualmente un par de veces por semana. En los días previos, sin embargo, los encuentros pasan a ser diarios para aprovechar al máximo el tiempo disponible.

"Las poesías entran en un ensayo, la última cena entra en otro, el Viernes Santo en otro, para que la gente que pueda ir y venir. Si no, son muchas horas de ensayo y no todo el mundo tiene esa disposición de tiempo", aclara Mari Canto, quien compara estas representaciones con el montaje de una obra teatral.
El sábado se convierte en el día más intenso, aprovechando que los niños disponen de más tiempo libre. Durante toda la tarde se practican los cantos y la interpretación que formarán parte de los actos del Domingo de Pascua.
Desde la Asociación Cultural Acroa animan a visitar la Semana Santa de Paradela, destacando que se trata de un evento singular en la provincia.
Subrayan que "no solo es una cuestión religiosa, sino que es algo muy bonito de ver", especialmente por su carácter en vivo y el uso de escenarios naturales, "es muy representativo".