La imagen resulta impactante. Desde primera hora de la mañana de este jueves, una grúa de grandes dimensiones y un contenedor suspendido en el aire permite el inicio de la demolición del edificio incendiado en la madrugada del martes en la calle Riestra de Pontevedra.
Ya pudieron retirarse las primeras piedras de la fachada, que se van rompiendo de manera controlada e introduciendo dentro de ese contenedor, evitando, de este modo, la caída de restos a la calle.
Todo el proceso se está realizando desde el exterior, pues no puede garantizarse un acceso seguro al interior del inmueble.
La concejala de Seguridad Ciudadana y alcaldesa en funciones, Eva Vilaverde, dio cuenta este jueves de las útlimas novedades de la gestión del fuego y confirmó que las primeras imágenes tomadas una vez que se dio por controlado confirman que "fue bastante intenso, como ya cabía esperar".
El fuego se dio por extinguido en la tarde del miércoles, una vez que se retiraron las láminas de la cubierta y pudieron llegar a los tableros de la parte izquierda de los que no paraba de salir humo. Cuando pudieron llegar a esa zona, pudieron enfriarla ua por dentro de manera directa y dar el fuego por apagado "completamente", descartando la posibilidad de que se reavivara.
Los bomberos abandonaron la zona durante la tarde del miércoles, una vez que confirmaron que todo ya estaba "extinguido, apagado, bien enfriado", aunque continuaron en coordinación permanente con la empresa de demolición, los técnicos municipales y la Policía Local.
Este jueves, los trabajos se centran en la demolición e incorporan novedades sobre los planes iniciales. Retirada la cubierta, los técnicos municipales y la empresa de demolición pudieron acceder desde el exterior y ver cómo estaba a estructura.
Confirmaron que toda la zona de bajo-cubierta y del segundo piso están "absolutamente quemados, no queda nada" y también que la pared que une esa buhardilla con el resto del bajo-cubierta y los puntales de madera está también "muy afectados".
Con esos datos sobre la mesa, decidieron "desmontar y demoler esa parte toda". Comenzaron por el pinche que se ve desde fuera porque los técnicos municipales y los bomberos están preocupados "por si puede caer tanto hacia la vía pública como hacia el interior y poder colapsar el resto del edificio".
Con esa parte frontal de la buhardilla también se quitará la pared medianera de la izquierda porque "está muy afectada, tiene muchas grietas, está abierta y en cualquier momento también puede caer".
Luego desmontarán la cubierta de la derecha para hacer la misma operación y "probablemente" también esa medianera, que está muy afectada.
Se trata, según la información facilitada por Eva Vilaverde, de un procedimiento "delicado" para evitar una demolición peligrosa que afecte a la estructura o que pueda causar peligro en la vía.
Durante el proceso irán comprobando cómo está la estabilidad de la estructura de las diferentes paredes y de las placas de madera. Irán "paso a paso" viendo cómo está todo para determinar también cuándo se puede acceder al interior.
De momento, "tienen claro que no pueden entrar mientras no se asegure su entrada" e irán valorando, pues también la escalera está "toda derribada" y queda por comprobar cómo están las paredes.
En cuanto se pueda entrar, los primeros serán los agentes de la Policía Científica y los inquilinos del edificio, que tienen en el interior todas sus posesiones. De momento, "por su propia seguridad, no pueden acceder".
Todos los inquilinos fueron realojados "con carácter de urgencia" en viviendas del Concello, de los caseros y de familiares y allegados y los servicios sociales municipales están en contacto con ellos, pero descartan facilitar más datos personales por respeto a su intimidad.
LLAMAMIENTO A la CIUDADANÍA
Eva Vilaverde hizo este jueves un llamamiento a la ciudadanía para que respeten las vallas que impiden el paso por este tramo de la calle Riestra, alertando del riesgo que puede generarse en la calle por el estado del edificio.
"Si hay vallas es por algo", señaló.